• Historia

    En el preámbulo de los Estatutos por que se rige nuestra cofradía aprobados por el Excmo. Sr. Cardenal Cascajares en 2 de Mayo de 1901, consta que los Reyes Católicos hicieron exclusivo legado de tan hermosa institución a la Real Chancillería de Valladolid.

  • Procesiones

    La Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de las Angustias tiene como titular de las mismas, cuatro procesiones..

  • Hábito

    Siempre se viste con guante negro y en lugar de peto se usa capirote de tela idéntica a la túnica con el emblema de la cofradía, en fieltro rojo, cosido en el pecho.

  • Pasos

    Con la designación de "pasos" se hace referencia a la representación de escenas de la "Pasión" y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. En la actualidad son cuatro los "pasos" que se alumbran por la Cofradía en los días de Semana Santa. Salvo en la "Procesión General de la Sagrada Pasión del Salvador" que se celebra en la ciudad en la tarde del Viernes Santo, la Cofradía porta sus imágenes en andas, a hombros de los hermanos (quienes desempeñan ésta tarea reciben el nombre de "comisarios" y están sujetos, dentro de la Regla, a un régimen especial de obligaciones). Hábito

  • Iglesia

    Martín Sánchez de Aranzamendi y su esposa Luisa de Rivera donan la cifra de 60.000 ducados para la construcción de la nueva iglesia, en la que pide ser enterrado en una sepultura sencilla. El arquitecto Juan de Nates proyecta una fachada inspirada en la Catedral y en modelos italianos, existiendo en las trazas ecos de Bramante. Consta de dos cuerpos, el inferior en forma de arco del triunfo, flaquneado por dos pares de columnas corintias y el superior, rematado por frontón, donde se abre una ventana adintelada flanqueada por otros dos pares de columnas, esta vez compuestas, siguiendo la ordenación ascensional de los órdenes que ya da Vitruvio. Nates, como arquitecto de esta obra, se valió de los artífices más destacados de aquella ciudad que entonces era Corte: Gaspar de Vallejo, Martín de Uriarte, Juan de la Celaya, Juan de Rozadilla, Hernando de Munar, Juan de la Muela y Juan del Valle. En 1604 se concluye su construcción, con la contratación de las esculturas de la fachada que son obra del escultor e imaginero Francisco de Rincón, para ser concluidas en septiembre de 1606. La entrada a esta sala, situada en un lateral, consta de cuerpo bajo, en forma también de arco de triunfo, con la gran puerta para los pasos, y uno alto, en el que está el balcón, para uso de los cofrades.

Las Angustias

Valladolid

Conversaciones bajo la Señora

Mes de Abril de 2016

Pax Nobis

Queridos cofrades, que las festividades que hemos celebrados nos conduzcan, como a los discípulos de Emaús,  a anunciar que El Señor al que creímos muerto ha resucitado, tal y como estaba profetizado. Pidamos a nuestra Señora, que la muerte y resurrección de su Hijo nos lleve a ser un poquito mejores.  Amén. 

 

Las intenciones del Papa para el  mes abril son las siguientes:

·          Universal: Pequeños agricultores.- Que reciban una remuneración justa por su precioso trabajo.-

·          Misionera: Por la evangelización: Cristianos de África.- Que, en medios de conflictos políticos religiosos, sepan dar testimonio de su amor y fe en Jesucristo.

Festividades especialmente importantes de este mes:

·          Día 4: La Anunciación.-

·          Día 29, Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia, su libro El Dialogo es muy, pero que muy, recomendable.  

 

PENSAMIENTOS:

A.     Nacar-Colunga.-  San Mateo 28, 1-7; Mc 16,1-8; Le 24,1-11, y Jn 20,1-10.

No obstante las  pequeñas diferencias de detalle, los cuatro evangelistas nos cuenta lo siguiente: Que pasado el sábado, es decir, el primer día de la semana (en lo sucesivo Día del Señor, DOMINGO) María Magdalena, ya sola ya acompañada, va al sepulcro, hacia el amanecer, con aromas para ungir cuerpo de Jesús; que encuentra el sepulcro vacio y se va corriendo a donde están los once (apóstoles) para hacerles sabedores de este suceso.    

¿Qué podemos deducir de estos hechos?

                      I.        Que es una fiel cumplidora de las prescripciones del sábado. No obstante su inmenso amor al Crucificado, se abstiene de ir a ungirle como seria su deseo y aguarda a que transcurra íntegro este día.  De donde podemos sacar la conclusión de la obligación de cumplir fielmente aquellas disposiciones legales que no sean contrarias a las disposiciones evangélicas.

                     II.        Cumplida la obligación, su amor le hace salir madrugada a ungir a su amado, no obstante las dificultades (ser casi de noche y no saber cómo va a poder abrir la sepultura). El amor no entiende de dificultades, sabe que las podrá superar.

                    III.        ¿Cuándo se dan estos hechos? El primer día de la semana. Jesucristo resucita el primer día de la semana. Es al tercer día de su muerte, tal y como había predicho, ¿pero por qué al tercer día? Para que la creación del mundo y su redención coincidan en el día primero de la semana. En el primer día de la semana se comienza la creación del mundo y en el primer día de la semana se inicia el Reino de los Cielos que tendrá su cenit el día del fin del mundo. Estamos ante una nueva creación, ha nacido el hombre nuevo del que nos hablan los apóstoles, el hombre redimido y hecho hijo del Dios, uno y trino, por medio del bautismo. Cristo, como no podía ser de otra forma,  ha conseguido redimirnos y haciendo de puente  nos ha vuelto hacer amigos (hijos adoptivos) de Dios, y, en consecuencia,  herederos de su gloria. Precisamente por ello, los cristianos hemos pasado de la celebración del sábado (día que el Señor descanso para que los humanos lo hicieran) al Domingo (día del Señor, porque inicia la creación y se exterioriza la llegada del inicio del Reino de los Cielos). 

Si toda donación obliga al donatario a ser agradecido con el donante (hasta el punto que nuestro Código Civil establece la posibilidad de revocar la donación por ingratitud) ¿hasta donde deberá llegar nuestro agradecimiento por la donación que nos ha hecho Jesucristo?    ¿Cómo podremos ungir, como pretendía María Magdalena, el cuerpo de Jesús? Sencillamente cumpliendo su mandato, amándonos  los unos a los otros, por amor a Él, como Él nos amo.  

B.     ¿Podemos los cristianos desear el martirio? No, tajantemente no. No solo ni principalmente porque sea una grave presunción de amor a Dios, sino porque todo martirio implica la existencia de un martirizante, y éste al martirizar  comete un gravísimo pecado, y nosotros no podemos querer, por el mal que para el martirizante implica llevar a cabo su acción. El amor al prójimo,  el verdadero amor al prójimo, nos lleva necesariamente a no desear el martirio.  No es lo mismo soportar el martirio con alegría, como lo han hecho a través de la historia y se hace en estos momentos,  múltiples cristianos, que desearlo. 

Es obligación nuestra, en la medida de nuestras posibilidades evitar el martirio, lo que implica  pedir al Señor, por la mediación de su Madre,  que nos de la gracia, porque es una gracia, de amar a nuestros enemigos, y de estar preparados para perdonarlos,   pero cumpliendo fielmente nuestras obligaciones para Nuestro Dios, que es lo primero de lo primero.  

Este amor a los enemigos y nuestra predisposición a perdonarles, no es incompatible sino complementario, con la obligación que tenemos de defender nuestros derechos y ejercitarlos, sin temor alguno, ante toda clase de autoridad del estado. Y si la defensa de nuestros derechos lleva consigo el castigo de los que lo han infringido, pues que sufran el castigo, que les vendrá bien. 

Conclusión: Que se enteren todos los que no paran de meterse con los cristianos: Nosotros no queremos ser mártires, pero no nos asusta serlo. Os perdonamos de antemano, y os tenemos presente en nuestras oraciones. Lo que vosotros hagáis ya es responsabilidad vuestra.  

 

HABLA EL PAPA:

 

El papa con motivo de la Semana Santa ha sido pródigo en homilías, todas ellas muy interesantes. En la nota 1, transcribo la efectuada el Domingo de Resurrección pasado. Nota1

 

LA IGLESIA EN ESPAÑA

A.     El arzobispado de Toledo organiza la Fiesta Solidaria por la Mujer y la Vida. El Paseo de Merchán de Toledo acogerá este sábado, 12 de marzo, la Primera Fiesta Solidaria por la Mujer y la Vida «Amigos de la Vida», a beneficio del Proyecto Mater, organizada por el Arzobispado de Toledo.  «Con frecuencia he dicho a los católicos que debemos implicarnos en este drama del aborto, que rechazamos de plano. No valen únicamente las manifestaciones. Hay que dejar que afecte a nuestro corazón, hemos de dar nuestro tiempo en actividades “pro-vida” (…)  El aborto no es un tema para solo lamentarse, sino para actuar con imaginación, amor y valentía». El arzobispo de Toledo, don Braulio Rodríguez, y su obispo auxiliar, don Ángel Fernández, acompañarán a todas las personas que acudan a la Fiesta Solidaria por la Mujer y la Vida. Para este importante evento se han programado varias actividades, como una Carrera (5 Km), Marcha Popular (1,5 km), conciertos de música del Grupo Siete Días y José Miguel Seguido, testimonios por la Vida, actividades infantiles, bar y Mercadillo Solidario, con stands de Cáritas, Proyecto Mater, Movimiento Familiar Cristiano y la Delegación de Familia y Vida.

B.     «EN ESAS PAREJAS NO HAY VERDADERO MATRIMONIO»

El Arzobispo de Toledo advierte que la ley no cambia el corazón de los que maltratan y matan a sus parejas

El arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, considera «estupendo que las mujeres amenazadas» lo denuncien y «haya posibilidad de evitar el crimen con nuevos mecanismos de alerta», a la vez que sostiene que «el problema serio radica en que en esas parejas no ha habido verdadero matrimonio». El prelado advierte que las leyes contra la violencia en la familia no cambian el corazón de las personas que causan esa violencia.

«Dejémonos ya de las zarandajas que la ideología de género enturbia. Cuando digo que no hay verdadero matrimonio, no estoy pensando sólo en el matrimonio canónico; también en el civil, ante el representante del Estado», ha asegurado el primado toledano en la publicación Padre Nuestro.

A su modo de ver, «la mayor parte de las mujeres que mueren lo son por sus maridos que no las aceptan, las rechazan por no aceptar tal vez sus imposiciones; o por su expareja, o también por el que convivía con ella; frecuentemente la reacción machista tiene su origen en que ella ha pedido la separación».

Mons. Rodríguez «no piensa en otro de tipo de uniones afectivas, donde casi lo único que les une es lo físico, lo genital y poco más». « ¿Cómo se puede pensar en una relación personal entre hombre y mujer sin las más elementales disposiciones para vivir en común?», se ha preguntado.

Opina el arzobispo toledano que «entrar en la vida del otro o de la otra, incluso cuando forma parte de nuestra vida, pide la delicadeza de una actitud no invasora, que renueva la confianza, el respeto y el amor; estas cualidades cuando es más íntimo y profundo el afecto, tanto más exige el respeto de la libertad y la capacidad de esperar».

También es necesaria, a su parecer, «la necesidad de dar gracias al otro o a la otra por lo que cada uno hace en favor del otro o pedir con frecuencia perdón», una «palabra difícil, pero necesaria, para que las pequeñas grietas no sean fosas profundas».

Los asesinatos y las familias que se rompen

El prelado ha mostrado su preocupación por «los asesinatos violentos, masivamente cometidos por varones contra mujeres, esposas, exparejas de hecho, en unión afectiva o divorciadas de ellos». Al mismo tiempo, ha trasladado su malestar por «las familias que por doquier se rompen» una ruptura que experimenta «un continuo crecimiento».

«Pienso que a nuestros responsables políticos y sociales no les preocupa tanto el dato, cuando con tanto ahínco han luchado para que se implante el llamado divorcio exprés», ha manifestado.

Ha reprochado a estos mandatarios que solo manifiesten y declararen «que hay que endurecer las leyes y la prevención» en los casos de violencia de género. «Por muy buenas leyes que existan o salgan de nuestros parlamentos, el ser humano es interioridad y poco se puede hacer si no se cambia por dentro».

A su juicio, no se deben denominar simplemente 'violencia de género'. El arzobispo señala que cuando ha aparecido cómo tratar este problema en los programas electorales de los partidos, se ha quedado «asombrado».

En este punto, ha considerado que las leyes positivas no pueden «sin más cambiar» el corazón de los presuntos autores de estos «asesinatos», sino que «a lo más cohibirán a algunos en sus propósitos asesinos».

Finalmente, ha alabado la labor de los centros de Orientación Familiar a los que ha agradecido «el bien que hacen». «Sois personas geniales, que utilizáis muy bien la imaginación de la caridad en esta obra espiritual de misericordia: Dar buen consejo al que lo necesita. Esa sí es manera de preocuparse de los problemas reales de las personas que forman las familias: hombres y mujeres concretos», ha concluido.

 

LA IGLESIA EN EL MUNDO

A.     EL TEMPLO NO ES LA CASA DEL PUEBLO, SINO LA CASA DE DIOS. Mons. Robert Morlino, obispo de Madison (Wisconsin, EE.UU), explica en una entrevista la razón por la que ha ordenado que antes de octubre del 2018 todas las parroquias de su diócesis deben tener el Sagrario en el lugar más preeminente de los templos, en el centro del altar mayor.

Fue muy común en los años siguientes al Concilio Vaticano II retirar los sagrarios de los altares mayores de los presbiterios de las iglesias. Muchos vieron en ello una manera de transformar los templos para que pasaran de ser la casa de Dios a ser la casa del pueblo, algo que pareció útil para hacer presente al catolicismo en el mundo moderno. Sin embargo, el obispo Robert Morlino ve la situación de otra manera. El prelado, de 69 años, nacido en Scranton (Pennsylvania), advierte que el templo no es la casa del pueblo, sino la casa de Dios (domus Dei). Una vez eso queda establecido, cree el prelado, la reverencia se convierte en la norma habitual de comportamiento de los fieles.

Como el templo es, de hecho, la casa de Dios, su presencia en el Santísimo Sacramento debe estar en el frente y en el centro. Una vez que eso se cumple, todo lo demás queda en su lugar correcto. Si Nuestro Señor es entronizado en la parte más preeminente del templo, se hace claro de inmediato que allí solo cabe una música que sea sacra, que el arte que muestra solo puede ser sagrado: es un edificio sagrado, separado para adorar al Señor en espíritu y en verdad.

¿Qué piensa sobre las objeciones que dicen que trasladar el sagrario desplazará al coro o evitará que la gente participe en la Misa? Esas objeciones no se dan cuenta de cuál es el centro de nuestra fe: la persona de Jesucristo. Jesús es nuestro Rey y Señor, y eso debemos mostrarlo claramente en la liturgia, no esconderlo. La forma en que se distribuye lo que hay el templo demuestra en qué creemos. Cuando el coro está detrás del altar o en el presbiterio, se manda un mensaje equivocado –decimos que la música debe ser el centro de nuestra adoración–. La segunda objeción –sobre la participación activa–, es extremadamente ridícula. ¿Cómo podría Nuestro Señor distraernos de nuestra adoración? Es como decir que Él nos está distrayendo a través de Él mismo.

Todo lo que hacemos en la liturgia es catequético –lleva un mensaje–. La liturgia es primordial en la vida de un católico; es un encuentro íntimo con el Dios Vivo. Es claro, entonces, que necesita ser hecha en verdad, en lugar de hacerla de acuerdo a nuestros caprichos. Necesitamos tener la humildad de permitirle a Dios ser Dios y revelarse a sí mismo como realmente es. Entonces realmente puede trabajar en nuestras almas para el mayor bien de la humanidad.

Mi mayor motivación es la santificación de mi pueblo. Solo me pregunto «¿Qué puedo hacer para que las almas a mi cuidado sean santas?» Entones, con la ayuda de Dios, hago eso. No es nada extraordinario. Es sólo hacer lo que debo hacer como obispo. Eso puede generar titulares en los periódicos, pero no debería.

 

B.     Mons. Aguer, Arzobispo de la Plata, condena el desmadre de los alumnos católicos en los festejos del «último primer día». «Insensatez adolescente»; «complicidad de las familias» y «autoridades escolares descolocadas». «Durante la semana que concluye, varias madrugadas, los vecinos de la Ciudad han sido despertados a deshora por esa nueva insensatez adolescente que es el festejo del `último primer día`. Lo que me apena es que los protagonistas de esa costosa y ridícula algazara hayan sido alumnos de colegios católicos; la mayoría de ellos, seguramente, habrán cursado en tales instituciones desde el jardín de infantes. ¿Qué hemos logrado?», se pregunta el Arzobispo en relación a estos festejos. «No se me oculta que estas modas descolocan a las autoridades escolares y cuentan con la complicidad de las familias. Sé de un caso en que los padres consiguieron `negociar` con sus hijos que por lo menos pasaran la velada en un lugar seguro», afirma la máxima autoridad de la Iglesia Católica en la Región.

 

C.     El cardenal Parolin en la conferencia sobre el celibato sacerdotal de fecha 6 de febrero de  2016. Vuelve a estar de moda cuestionarse el celibato.  Sabido es que el celibato sacerdotal es una cuestión de puro derecho eclesiástico, por lo que se puede cambiar, si así se estima conveniente.   

Considero importante saber el criterio de persona tan autorizada como lo es el conferenciante, por ello en la nota dos, os la transcribo para que la pueda leer, con calma, el que esté interesado en el tema. Nota 2

 

MEDITACIÓN.

 

Siguiendo el plan previsto y anunciado en la carta anterior, vamos comentar el apartado primero del Credo, “La Unicidad y Trinidad de Dios”.  Los tres credos que vamos a examinar nos dicen:   

 

·          EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES: “Creo…, y en Jesucristo su Único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo;

 

·          CREDO DE NICEA: “Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho;”.  

 

·          CREDO DEL PUEBLO DE DIOS: “Creemos en nuestro Señor Jesucristo, que es el Hijo de Dios. El es el Verbo eternal, nacido del Padre antes de todos los siglos y consustancial al Padre, "homoousios to Patri" (10) y por quien todo ha sido hecho. Se encarnó por obra del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María y se hizo hombre: igual por tanto al Padre, según la divinidad, inferior al Padre, según la humanidad (11), y uno en sí mismo, no por una imposible confusión de las naturalezas, sino por la unidad de la persona (12).

Habitó entre nosotros, con plenitud de gracia y de verdad. Anunció e instauró el reino de Dios y nos hizo conocer en El al Padre. Nos dio un mandamiento nuevo: amarnos los unos a los otros como El nos ha amado. Nos enseñó el camino de las bienaventuranzas del Evangelio: la pobreza de espíritu, la mansedumbre, el dolor soportado con paciencia, la sed de justicia, la misericordia, la pureza de corazón, la voluntad de paz, la persecución, soportada por la justicia. Padeció en tiempos de Poncio Pilato, como Cordero de Dios, que lleva sobre sí los pecados del mundo, y murió por nosotros en la Cruz, salvándonos con su sangre redentora. Fue sepultado y por su propio poder resucitó al tercer día, elevándonos por su Resurrección a la participación de la vida divina que es la vida de la gracia. Subió al Cielo y vendrá de nuevo esta vez con gloria para juzgar a vivos y muertos, a cada uno según sus méritos: quienes correspondieron al amor y a la piedad de Dios irán a la vida eterna; quienes lo rechazaron hasta el fin, al fuego inextinguible. Y su reino no tendrá fin.

 

Comentario.-  Como decía en mi carta anterior, voy a hacer  un comentario muy somero, ya que no me considero capacitado para elaborarlo con real profundidad; pero me daría por muy satisfecho si sirve de estímulo  para que alguno se animara a estudiar estos maravillosos misterios.

Como se puede comprobar el Credo de Paulo VI es mucho más extenso que los otros dos.  En el concilio de Nicea la "Profesión de fe" en Cristo comienza con una confesión de su divinidad, mediante el término técnico de "Señor"   tradicionalmente aplicado a Cristo, y que  tiene sentido estrictamente divino. Como es obvio, las palabras siguientes "el Hijo de Dios" tienen en este contexto el sentido propio de Hijo natural de Dios, es decir, la segunda Persona de la Santísima Trinidad.

En el credo de Paulo VI se especifica mucho más la naturaleza divina de Jesucristo.  El tema de la divinidad del Hijo es desarrollado aún más con la afirmación de "consubstancialidad" con el Padre. La afirmación se hace con la expresión técnica latina ("consubstancial al Padre") reforzada por la expresión técnica griega (homoousios to Patri). Sin duda es curioso este deliberado uso de un doble tecnicismo, latino y griego respectivamente. Algunos autores han manifestado que tanto esta expresión de consustancial como la de sustancia (al hablar de la conversión del pan y el vino en cuerpo y sangre de Cristo) ya no es entendida por la generalidad de la gente, y que puede ser sustituida, sin perjuicio alguno, como lo hacía el Catecismo holandés, por otra expresión. No puedo estar de acuerdo con esta posición. Cuando se habla de materias serias la terminología es esencial, y debe usarse con la mayor corrección posible. Además todo cambio terminológico encierra, per se, una pretensión de cambio, o al menos de modificación, del concepto. Por ello me parece totalmente acertada la posición de Roma, cuando exigió que se modificara el catecismo holandés en este punto y en otros varios. 

La afirmación de que por el Hijo (el Verbo) "han sido hechas todas las cosas" tiene su origen en el prólogo del evangelio de San Juan: Todas las cosas han sido hechas por él (Jn 1,3)'"; la frase se encontraba ya en el Símbolo Niceno: "señalemos el que el Hijo ha colaborado [en la obra creadora] en su calidad de Verbo, Sabiduría y Virtud del Padre.

El Verbo se hizo carne (Jn 1,14). Pasamos a la afirmación de la Encarnación. La "Profesión de fe" de Pablo VI recoge, al igual que el Símbolo Niceno, las dos expresiones: "se encarnó" y "se hizo hombre".  En el concilio de Nicea se hizo ver que "con decir que el Hijo de Dios tomó nuestra carne no queda aún inequívocamente afirmado el que haya tomado una humanidad perfecta y completa. Precisamente por ello se dijo “'se hizo hombre”, que no deja lugar a dudas" '

La Encarnación se realizó "por obra del Espíritu Santo, de María la Virgen". La encarnación se hizo sin obra de varón. No puede haber duda alguna de que la fórmula tiene, históricamente considerada, el sentido que hoy, en ciertos ambientes, se ha dado en llamar "biológico".  Pero la fórmula del Símbolo Niceno-Constantinopolitano, empleada aquí por Pablo VI, no subraya sólo la virginidad de María en la concepción de Jesús, sino también su actividad maternal en esa misma concepción: "por obra del Espíritu Santo, de María la Virgen". Con ello históricamente se pretendía cerrar el paso a toda tendencia gnóstica: la carne de Jesucristo es carne verdaderamente humana producida de María.  Se colocaban así sólidamente los dos polos del misterio de maternidad y virginidad de María en la concepción de Cristo.

El credo continúa diciendo: Hábito entre nosotros, lleno de gracia y de verdad.  Anuncio y fundó el Reino de Dios, que se inicia en esta vida, y tendrá su plenitud en la otra (de esto ya he hablado antes).

Nos enseño y ordeno un mandato nuevo: Que nos amaramos los unos a los otros como Él nos amo.  No tiene el carácter de caridad cristiana aquel que simplemente ama al prójimo, por mucho que haga en su favor, sino el que le quiere porque ve en el prójimo a un hermano en Jesucristo. Afirmaba Teresa de Calcuta, cuando le dijeron personas, que ellos no harían por todo el oro del mundo lo que ella hacía con sus pacientes, Yo tampoco lo haría por todo el oro del mundo, lo hago porque vemos en ellos a Jesucristo.

Nos enseño las bienaventuranzas. Padeció bajo Pilato, fue muerto, con su muerte asumió para sí todos los pecados del mundo, y con esta asunción de los pecados nos trajo la salvación. Ningún ser humano se salva por sí mismo, sino  por los meritos de Jesucristo.

Resucitó al tercer día, y con su resurrección  nos hizo participes de la vida divina.

Subió a los cielos y  de allí  ha de volver para juzgarnos a todos, a los muertos y a los vivos (estos son los que vivan en el momento de la Nueva llegada de Jesús).

Habrá premio y castigo, y este premio o castigo será para siempre. Es decir, eterno. Pero ha de tenerse en cuenta que el concepto tiempo y por lo tanto el de eternidad, son conceptos de esta tierra, humanos. En el otro mundo, no existe el tiempo.   

Continuará…

POESIA

 


Jesucristo es la Luz del mundo que ha venido para que no caminemos en tinieblas, sino que tengamos la luz de la vida. Que él nos guíe para que aprovechemos bien el nuevo día que nos ha concedido:

Dios mío,

enséñame a gestionar y

administrar bien el tiempo que me das,

y a usarlo bien sin perderlo.

Enséñame a prever sin atormentarme.

Enséñame a sacar provecho de los errores pasados

sin dejarme llevar por los escrúpulos.

Enséñame a imaginarme el futuro,

aun sabiendo que no será nunca como me lo imagino.

Enséñame a llorar mis faltas

sin caer en la inquietud.

Enséñame a actuar sin prisas,

y a darme prisa sin precipitarme.

Enséñame a unir la serenidad y el fervor,

el celo con la paz.

Ayúdame al principio,

porque es cuando soy más débil.

Vigila mi atención cuando estoy trabajando.

Y, sobre todo, llena tú el vacío de mis obras.

Jean Guitton

 


 

Os reitero inútilmente, una vez más, que se admiten, mejor dicho se agradecen infinitamente, toda clase de sugerencias y colaboraciones para tratar de que estas cartas nos sirvan para acrecentar nuestro amor a la Virgen María.

Un fuertísimo abrazo.  Sursum corda. Habemos ad Dominum.  Aleluya, Aleluya. Paco

 

 

NOTA 1.-

«Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia» (Sal 135,1)

Queridos hermanos y hermanas, ¡Feliz Pascua!

 Jesucristo, encarnación de la misericordia de Dios, ha muerto en cruz por amor, y por amor ha resucitado. Por eso hoy proclamamos: ¡Jesús es el Señor!

Su resurrección cumple plenamente la profecía del Salmo: «La misericordia de Dios es eterna», su amor es para siempre, nunca muere. Podemos confiar totalmente en él, y le damos gracias porque ha descendido por nosotros hasta el fondo del abismo.

Ante las simas espirituales y morales de la humanidad, ante al vacío que se crea en el corazón y que provoca odio y muerte, solamente una infinita misericordia puede darnos la salvación. Sólo Dios puede llenar con su amor este vacío, estas fosas, y hacer que no nos hundamos, y que podamos seguir avanzando juntos hacia la tierra de la libertad y de la vida.

El anuncio gozoso de la Pascua: Jesús, el crucificado, «no está aquí, ¡ha resucitado!» (Mt 28,6), nos ofrece la certeza consoladora de que se ha salvado el abismo de la muerte y, con ello, ha quedado derrotado el luto, el llanto y la angustia (cf. Ap 21,4). El Señor, que sufrió el abandono de sus discípulos, el peso de una condena injusta y la vergüenza de una muerte infame, nos hace ahora partícipes de su vida inmortal, y nos concede su mirada de ternura y compasión hacia los hambrientos y sedientos, los extranjeros y los encarcelados, los marginados y descartados, las víctimas del abuso y la violencia. El mundo está lleno de personas que sufren en el cuerpo y en el espíritu, mientras que las crónicas diarias están repletas de informes sobre delitos brutales, que a menudo se cometen en el ámbito doméstico, y de conflictos armados a gran escala que someten a poblaciones enteras a pruebas indecibles.

Cristo resucitado indica caminos de esperanza a la querida Siria, un país desgarrado por un largo conflicto, con su triste rastro de destrucción, muerte, desprecio por el derecho humanitario y la desintegración de la convivencia civil. Encomendamos al poder del Señor resucitado las conversaciones en curso, para que, con la buena voluntad y la cooperación de todos, se puedan recoger frutos de paz y emprender la construcción una sociedad fraterna, respetuosa de la dignidad y los derechos de todos los ciudadanos. Que el mensaje de vida, proclamado por el ángel junto a la piedra removida del sepulcro, aleje la dureza de nuestro corazón y promueva un intercambio fecundo entre pueblos y culturas en las zonas de la cuenca del Mediterráneo y de Medio Oriente, en particular en Irak, Yemen y Libia. Que la imagen del hombre nuevo, que resplandece en el rostro de Cristo, fomente la convivencia entre israelíes y palestinos en Tierra Santa, así como la disponibilidad paciente y el compromiso cotidiano de trabajar en la construcción de los cimientos de una paz justa y duradera a través de negociaciones directas y sinceras. Que el Señor de la vida acompañe los esfuerzos para alcanzar una solución definitiva de la guerra en Ucrania, inspirando y apoyando también las iniciativas de ayuda humanitaria, incluida la de liberar a las personas detenidas.

 Que el Señor Jesús, nuestra paz (cf. Ef 2,14), que con su resurrección ha vencido el mal y el pecado, avive en esta fiesta de Pascua nuestra cercanía a las víctimas del terrorismo, esa forma ciega y brutal de violencia que no cesa de derramar sangre inocente en diferentes partes del mundo, como ha ocurrido en los recientes atentados en Bélgica, Turquía, Nigeria, Chad, Camerún y Costa de Marfil; que lleve a buen término el fermento de esperanza y las perspectivas de paz en África; pienso, en particular, en Burundi, Mozambique, la República Democrática del Congo y en el Sudán del Sur, lacerados por tensiones políticas y sociales.

Dios ha vencido el egoísmo y la muerte con las armas del amor; su Hijo, Jesús, es la puerta de la misericordia, abierta de par en par para todos. Que su mensaje pascual se proyecte cada vez más sobre el pueblo venezolano, en las difíciles condiciones en las que vive, así como sobre los que tienen en sus manos el destino del país, para que se trabaje en pos del bien común, buscando formas de diálogo y colaboración entre todos. Y que se promueva en todo lugar la cultura del encuentro, la justicia y el respeto recíproco, lo único que puede asegurar el bienestar espiritual y material de los ciudadanos.

 El Cristo resucitado, anuncio de vida para toda la humanidad que reverbera a través de los siglos, nos invita a no olvidar a los hombres y las mujeres en camino para buscar un futuro mejor. Son una muchedumbre cada vez más grande de emigrantes y refugiados –incluyendo muchos niños– que huyen de la guerra, el hambre, la pobreza y la injusticia social. Estos hermanos y hermanas nuestros, encuentran demasiado a menudo en su recorrido la muerte o, en todo caso, el rechazo de quien podrían ofrecerlos hospitalidad y ayuda. Que la cita de la próxima Cumbre Mundial Humanitaria no deje de poner en el centro a la persona humana, con su dignidad, y desarrollar políticas capaces de asistir y proteger a las víctimas de conflictos y otras situaciones de emergencia, especialmente a los más vulnerables y los que son perseguidos por motivos étnicos y religiosos.

Que, en este día glorioso, «goce también la tierra, inundada de tanta claridad» (Pregón pascual), aunque sea tan maltratada y vilipendiada por una explotación ávida de ganancias, que altera el equilibrio de la naturaleza. Pienso en particular a las zonas afectadas por los efectos del cambio climático, que en ocasiones provoca sequía o inundaciones, con las consiguientes crisis alimentarias en diferentes partes del planeta.

Con nuestros hermanos y hermanas perseguidos por la fe y por su fidelidad al nombre de Cristo, y ante el mal que parece prevalecer en la vida de tantas personas, volvamos a escuchar las palabras consoladoras del Señor: «No tengáis miedo. ¡Yo he vencido al mundo!» (Jn 16,33). Hoy es el día brillante de esta victoria, porque Cristo ha derrotado a la muerte y su resurrección ha hecho resplandecer la vida y la inmortalidad (cf. 2 Tm 1,10). «Nos sacó de la esclavitud a la libertad, de la tristeza a la alegría, del luto a la celebración, de la oscuridad a la luz, de la servidumbre a la redención. Por eso decimos ante él: ¡Aleluya!» (Melitón de Sardes, Homilía Pascual).

A quienes en nuestras sociedades han perdido toda esperanza y el gusto de vivir, a los ancianos abrumados que en la soledad sienten perder vigor, a los jóvenes a quienes parece faltarles el futuro, a todos dirijo una vez más las palabras del Señor resucitado: «Mira, hago nuevas todas las cosas... al que tenga sed yo le daré de la fuente del agua de la vida gratuitamente» (Ap 21,5-6). Que este mensaje consolador de Jesús nos ayude a todos nosotros a reanudar con mayor vigor la construcción de caminos de reconciliación con Dios y con los hermanos. ¡Tenemos tanta necesidad!

 

NOTA 2.-

Tengo el honor de concluir esta Conferencia sobre " El celibato sacerdotal, un camino de libertad ", promovido por la Pontificia Universidad Gregoriana, quiero agradecer a la persona del P. François-Xavier Dumortier Rector, no sólo por la invitación, pero para tener un espacio dedicado, tiempo y energía para un tema tan importante como delicada. También me gustaría dar las gracias a Monseñor, Tony Anatrella, psicoanalista, especialista en psiquiatría social, consultor y colaborador de diversos departamentos de la Curia romana, que también fue el creador y organizador de la iniciativa.

En esta dimensión de la vida del sacerdote Hay un montón de estudios que abarcan las diferentes disciplinas e incluso en las últimas décadas, se ha estudiado en profundidad por la Iglesia. Sin embargo, más allá de los pronunciamientos del Magisterio y de estudios especializados, es probable que se mantenga en un nivel superficial, o por lo menos parcialmente la percepción común sobre la cuestión. Muchas veces no entienden bien el significado y ni el valor ni la elección del celibato; otras veces, alrededor de ella se hacen importantes reflexiones sociológicas y psicológicas que cortar, sin embargo, no se incluyen en una dimensión teológica y eclesial; en otras ocasiones, en comparación con los tiempos y las nuevas necesidades cambiantes, nos preguntamos "¿qué daño no lo haría, después de todo, incluso si fueran casados."

Lo que yo creo que va a ayudarnos a corregir el tiro - incluso en el conocimiento de que hablamos de un trenzado de mirar a la vida humana y no de una teoría especulativa - es el título que tiene la intención de dar a esta iniciativa, "un camino de libertad", de la cual me gustaría empezar la reflexión. A continuación, me gustaría vincular el celibato con la identidad del sacerdote y con los requisitos relativos a la misión pastoral.

1. Una vía hacia la libertad

Me gustaría empezar, por lo tanto, "camino hacia la libertad." Titulado dos palabras significativas se almacenan aquí, en esta introducción, me gustaría desarrollar brevemente:

la carretera : la palabra expresa la actitud fundamental del creyente a ser un discípulo: que avanza en el encuentro con Dios, más se siente atraído por su llamada y le puso en pasos de sus pasos. La orientación para ofrecer la propia vida en una perspectiva de celibato por el Reino de Dios, que es definitivo en la elección inicial y las intenciones, nunca puede ser entendida como una conquista poseía una vez por todas; por el contrario, al igual que con todos los demás aspectos de la vida sacerdotal, incluso en esta área siempre estamos en el camino, los discípulos en la escuela del Maestro, a veces sorprendidos por la fatiga y las dudas, ya veces lugares, por los mismos deberes del ministerio, en la soledad o en afecto necesidad de reconocimiento. Después de haber recibido una llamada tan importante desde arriba y tener que vivir con todas las dimensiones de su ser al sacerdote impone una serena humildad, para librarlo de la presunción podría hacerlo solo; como se ha mencionado por el Santo Padre en los dos años de atrás de la misa Crismal, que nos diga lo pobre un cura que no se basa en la gracia de Dios, "Nadie es más pequeño que un cura, de izquierda a su propia fuerza" 1 . Como sabemos, una regla fundamental de la vida espiritual es que nunca se sienten llegado, no caer en la presunción de que surge de una creencia exagerada en sus propias fuerzas, desprovisto de la humildad y la dependencia. En cualquier campo, pero tal vez deberíamos decir sobre todo en el tan delicado que se refiere a la elección del celibato, se puede sentir el "seguro" para siempre, y lejos de la lucha espiritual y la necesidad de conversión. Por lo tanto, " El sacerdote no debe pensar que la ordenación hace que todo sea fácil para él y lo protegió pantallas permanentemente de cualquier tentación o peligro " 2 , pero, por el contrario, cada día se debe renovar la oferta de su propia vida a Cristo y la Iglesia, experimentando con la fundación en la oración y la realización de la misión. En el campo del celibato requerido por el día escrutinio de sí mismos y una prudencia evangélica, pero, antes de eso, la capacidad de confiar humildemente su vida sacerdotal a la gracia de Dios, en el conocimiento de que el sacerdote es " el hombre expuesto a lucha espiritual contra las tentaciones de la carne en sí mismo y el mundo, renovando continuamente su resolución de perfeccionar cada vez más y cada vez mejor su oferta irrevocable, que lo compromete con una lealtad completa, justa y real' 3 ; la libertad : es la segunda palabra en el título de su elección, y es un requisito previo para comprender el significado del celibato. En nuestro contexto, esta palabra especifica la dirección del camino, ya que estamos hablando de "camino hacia la libertad." ¿Qué significa esto? Yo diría que el ofrecimiento diario de uno mismo, renovada en la oración y en el ministerio, con un corazón humilde y abierto a la gracia, permite a la vez un crecimiento y una maduración de toda nuestra persona. El hombre es un misterio único, no hay separaciones o yuxtaposiciones; es un ser "infinitamente abierta" porque viene de Dios y está marcado con la unción del Espíritu Santo. Si es así, todos los aspectos del crecimiento de la vida espiritual está entrelazada e incorpora un crecimiento integral de los otros aspectos de su humanidad; Es lo que estamos repitiendo incluso en comparación con la formación de los sacerdotes: si no hay un hombre no puede ser incluso el cura. Esta conexión profunda, lo que hace que cada uno de nosotros una criatura siempre ha estado abierto a la relación fundamental con Dios requiere de nosotros existe una cooperación activa con la obra de la gracia divina; entonces, por un lado, tenemos que huir voluntarismo que no la defensa de todo, desde el esfuerzo humano, pero, por el otro, tenemos que aprender que Dios nos transforma, si nos dejamos modelar y si trabajamos con él. Encontramos aquí el punto esencial, a saber, la libertad. Dios quiere que crezca la libertad del hombre en su hijo, no forzar la mano, es decir, respetando la libertad y su participación en el proceso. Este modo, que se refiere a la existencia de Dios y su acción se refleja en cada área de la vida de la iglesia y personal y, por lo tanto, incluso en el celibato. También en este caso, la respuesta a la acción de Dios, pidiendo la total unión con él y una dedicación completa al servicio del Reino de Dios, nace de una persiana, renuncia a un ascetismo mortificante o un simple "obligación canónica". Más bien, él llama a los hombres libres, hacia el interior de calma, con una estructura de personal equilibrada y madura, consciente de la llamada y de libre disposición requisitos, con la ayuda de la gracia, para vivir plenamente. Sólo un hombre libre también puede ser serenamente soltera y, por tanto, el celibato es un camino de libertad que dura toda la vida.

Como se puede ver, esta primera aproximación se deducen dos aspectos que nos ayudan a leer el celibato positivamente en relación a la vida de los sacerdotes: no es una petición inhumana, la aceptación pasiva de un conjunto de reglas, un heroísmo ganó a través de una esfuerzo renuncia o, incluso, una meta ideal es no afirmar que el compromiso de un viaje personal, humana y espiritual; por el contrario, se trata de una libertad de elección, con vencimiento en una manera conectada a la llamada al sacerdocio, y es por dentro aceptó pagar ella con un corazón libre y sin divisiones.

Para aclarar, podemos hacer referencia a la sabiduría con la que el apóstol Pablo habla de la relación entre la Ley y el Espíritu: esta ley externa, que las exigencias de la Iglesia Latina para el sacerdocio ministerial, la identidad sacerdotal está profundamente ligada a la maduración de la llamada y a las peticiones del Ministerio, de manera que se convierta en un "derecho interno", escrito con la tinta del Espíritu. Aquí se aplica la pena mencionar incluso las hermosas palabras del Beato Papa Pablo VI: " De esta manera, la obligación del celibato, que se une a la Iglesia del Orden, se hace por parte del sujeto personal propio, bajo la influencia de la gracia divina y con plena conciencia y libertad, no sin, por supuesto, el consejo sabio y prudente de los directores espirituales competentes que están preocupados de no imponer, sino para hacer que la opción más grande y libre consciente; y en ese momento solemne, que decidirá por siempre para toda su vida, el candidato no se siente el peso de una imposición desde el exterior, pero la alegría interior que acompaña una elección hecha por el amor de Cristo ".

Este camino de la libertad conduce a internalizar la identidad de los sacerdotes en la imagen de Cristo y, al mismo tiempo, a vivir con plena disponibilidad el ministerio. Identidad y ministerio del sacerdote son las dos áreas principales con los que se relaciona el celibato; teniendo la perspectiva del Concilio Vaticano II, podríamos decir: es una dimensión que "ha, por muchas razones, una relación de conveniencia con el sacerdocio [...] Con el virginidad observado para el reino de los cielos, los sacerdotes están consagrados a Dios con una forma nueva y excelente, se adhieran a él más fácilmente con un corazón indiviso, se dedican más libremente en él ya través de él al servicio de Dios y de los hombres, y más su reino y su obra de regeneración espiritual , y por lo tanto son más aptos para recibir en un sentido amplio, la paternidad en Cristo".

2. El misterio del sacerdote: hombres configurados con Cristo

Podemos hacer referencia, ahora, a las dos áreas en las que el celibato está estrechamente relacionados: la identidad del presbítero en cuanto configurado con Cristo y su misión pastoral. De hecho, no sólo hace que el individuo actúa in persona Christi , pero está llamada a llevar toda la vida a la misión pastoral del Maestro:. Vivir por lo que en los pasos de Cristo en una oferta gratuita, libre y total para el Pueblo de Dios que se iniciaría el primer aspecto, es decir, teniendo en cuenta la paradoja de la persona del sacerdote: un hombre configurados con Cristo.

Como sabemos, la persona humana desafía cualquier intento de simplificar y para cualquier análisis objetivo; exige ser incluido en su totalidad y en la totalidad de los aspectos, que queda un poco abierta la pregunta, una pregunta que se proyecta así, una realidad que trasciende lo dado puramente biológico, psicológico y social. Podríamos decir que esto es cierto, para algunos aspectos en forma amplificada, para la persona del sacerdote. Él está impresionado con el signo del misterio de Dios y, en cierto modo, que permanecen ocultos al mundo las razones profundas de su corazón y los movimientos interiores que le llevó a ofrecer su vida por los demás.

¿Quién es este hombre? Lo que realmente vive? ¿Cuáles son las raíces de las razones que lo llevaron a ofrecerse a Cristo y dar vida a los hermanos?

Para responder a estas preguntas, hay que colocar la identidad del sacerdote en Cristo. El aspecto fundamental del sacerdote que, paradójicamente, su ser de alguna manera "desposeídos", su "no pertenecer", sólo tiene que ser "llamado" y, por lo tanto, es un sacerdote en la medida en que la su vida, está totalmente dirigido a Aquel que lo llama. El cura es tal sólo si "sale de sí mismo", dejando la raíz en Cristo y configurado para él, para tener el mismo corazón del Buen Pastor que va, orientación, atención y su vida por su rebaño. Francisco ha aclarado este aspecto con palabras muy eficaces: " El cura que pretenden encontrar la identidad sacerdotal introspectivamente la investigación de la vida interior no puede encontrar nada pero las señales que dicen" salida "de ti mismo, para ir en busca de Dios en 'culto, salir y dar a su gente lo que le han confiado, y su gente cuidará para que se sienta y disfruta de lo que eres, ¿cuál es tu nombre, ¿cuál es su identidad y hacer que os alegráis con un ciento por uno que Dios ha prometido a sus servidores. Si no fuera de sí mismo, el aceite se vuelve rancio y la unción no puede ser fructífero. Salir de sí mismo requiere despojarse de uno mismo, implica la pobreza".

Por lo tanto, vamos a hablar de un hombre cuya identidad más profunda, íntimamente conectado con el servicio que realiza, depende de una primacía de Dios: Él es quien lo llamó en primer lugar, lo que constituye a favor de los hombres en lo que a Dios (cfr Hb 5. , 1).

Si intentamos comprender esta realidad, nos encontramos con una lectura teológica del ministerio ordenado, en el que, sin embargo, yo no quiero extenderme mucho, ya que está bien investigado por los estudiosos, especialmente en lugares como éstos; simplemente se refieren solamente, en línea con la reflexión del Concilio Vaticano II, al hecho de que el sacerdote se configura con Cristo sacerdote: " El sacerdocio de los presbíteros - dice Ibid - se formaliza con ese peculiar sacramento en el que el cura, para la unción Espíritu Santo, están marcados con un carácter especial y así se configuran con Cristo sacerdote, de modo que puedan actuar en la persona de Cristo cabeza".

El Consejo entiende este aspecto ampliamente y de forma dinámica, es decir, no reduciéndola a la única dimensión ontológica, cultual y sacra, pero insertarlo en la perspectiva de la naturaleza misionera de la Iglesia; en Lumen Gentium (n. 28), de hecho, nos encontramos con esta dimensión cristológica-misionera de los sacerdotes: que como Cristo fue ungido por el Padre para ser enviado a los hombres, el sacerdote es ungido en Cristo sirviendo a los demás.

Es muy importante para nosotros, hoy, para saber que esta línea se desarrolla, en los años postconciliares, la reflexión de la entonces teólogo Joseph Ratzinger, según el cual el auto-entendimiento de Jesús siendo enviado por el Padre es el punto de partida para la elección que Jesús mismo va a hacer, para llamar y enviar los Apóstoles. Desde esta perspectiva, sin disminuir la importancia de la relación entre el sacerdote y Cristo, tiene la ventaja de incluir el enlace con la Iglesia y con la misión pastoral al servicio de la humanidad.

Cristo y la Iglesia, incluso cuando hablamos de la identidad del sacerdote, nunca deben ser disociados. Es en esta perspectiva que el Consejo tenía intención de hablar de la "ventaja especial" del celibato sacerdotal: Este panorama nos ofrece la oportunidad de formular la solicitud y la elección del celibato: es un signo de la configuración con Cristo, incluso en su elección virginal; Al mismo tiempo, es el signo total de amor y dedicación absoluta a la Iglesia, a la imagen de Cristo Esposo y Pastor que da su vida por la humanidad.

La configuración con Cristo, que es la base de la identidad del sacerdote, por lo tanto, posee un significado esponsal, que se expresa en la donación personal a Cristo ya su Iglesia, como signo de Dios para los hombres y avanzar en el Estados futuro. El cura, por lo tanto, configurados con Cristo, está llamada a vivir la caridad pastoral, que es el don total de sí mismo a la Iglesia, signo vivo del amor de Cristo por su novia.

De hecho, la Pastores dabo vobis afirma que la motivación última es " la relación entre el celibato y la ordenación sagrada , que configura al sacerdote con Jesucristo, Cabeza y Esposo de la Iglesia. La Iglesia como la Novia de Jesucristo, desea ser amada por el sacerdote de modo total y exclusivo en el que Jesucristo, Cabeza y Esposo la querían. El celibato sacerdotal, entonces, es el don de sí mismo en y con Cristo a su Iglesia y expresa el servicio del sacerdote a la Iglesia en y con el Señor. Para una vida sacerdotal espiritual adecuada, el celibato debería ser considerado y vivido no como un hecho aislado o puramente negativo, sino como un aspecto de un positivo, específico y propio del sacerdote: él, dejando a su padre y madre, sigue Jesús, el buen Pastor, en una comunión apostólica, al servicio del Pueblo de Dios".

Expresando la libertad y la dedicación a esta entrega de sí mismo a los demás, y luego el matrimonio con la comunidad a la que hemos sido enviados, el celibato no puede ser visto principalmente como una renuncia o como una separación de la humanidad; por el contrario, revela el profundo vínculo entre el sacerdote y el pueblo: el cura ama a su pueblo y la Iglesia con un corazón indiviso, amor total, dedicación libre y absoluta, a imagen de Cristo esposo y Buen Pastor, a los que se configura.

Si la identidad del sacerdote se internaliza en esta dirección, es posible abrazar el celibato y agarre, junto con los problemas que plantea, el valor y la belleza. Esto se hace más difícil, o incluso imposible, si el sacerdote está obligado a una especie de oficial, un gestor de llamada para hacer frente a su liderazgo una empresa, o un sacerdote cuyo ámbito de acción se limita a la esfera de lo sagrado.

3. El celibato, la vocación para la misión

Después de referirse a algunos aspectos de la naturaleza e identidad del sacerdocio cristiano, en esta segunda parte tengo la intención de centrarse más específicamente en el "celibato", en virtud del hecho de que, aunque " no es requerido por la naturaleza misma del sacerdocio " es " de manera especial para la vida sacerdotal " (PO,. n 16), tal y como recuerda el Concilio Vaticano II. Las diferentes prácticas utilizadas por las Iglesias orientales católicas y la Iglesia latina se encuentran en estos dos estados, su razón de ser. En este contexto, el objeto de mi reflexión será el celibato sacerdotal, vivido y aceptado en la Iglesia latina, y "en gran estima" sacerdotes (c. 373 CCEO) por las Iglesias orientales católicas, de la que normalmente existe casados.

Preferí no proponer en este documento un resumen de los fundamentos del Nuevo Testamento - ya presentados con eficacia en la intervención del Dr. Manes - y la historia del celibato, que son un hecho establecido en sus elementos esenciales, a partir, por ejemplo, desde el Concilio de Elvira (306) o por las primeras medidas "oficiales" de Siricio Papa (385), que son una síntesis de la experiencia de la Iglesia de los primeros siglos. Sólo diré que la comprensión del celibato con el tiempo se ha profundizado, ya sea por las circunstancias históricas cambiantes, tanto a través de la experiencia y la práctica experimentada por la Iglesia. En particular, una identificación celibato con la única continencia - esta interpretación es un ejemplo excepcional en decretista Uguccione de Pisa (1140) - durante la vida de la Iglesia, se ha llegado a entender que hoy en día de una manera más amplia y rica, como el "camino hacia la libertad", felizmente mencionado en el título de esta conferencia, que ya hemos hablado.

Así que me gustaría compartir con ustedes algunas reflexiones sobre el celibato hoy en día, empezando por el hecho de que la Iglesia latina ha continuado, y continuar, para encontrar que sea rentable para tomar la decisión, " a pesar de todas las dificultades y las objeciones de los siglos, para conferir orden sacerdotal sólo para hombres que tienen evidencia de haber sido llamado por Dios para el don de la castidad en el celibato absoluto y perpetuo ", según las palabras exhortación apostólica Pastores dabo vobis (n. 29).

Así que esto es una realidad que caracteriza a la Iglesia de hoy, en el que todos vivimos, y que exige cada vez más a ser comprendido e ilustrada, como " una joya brillante ", en palabras del Beato Papa Pablo VI (Enc. Sacerdotalis Caelibatus , 1967, p. 1), que adorna el tesoro de la Iglesia.

Por lo tanto, quiero a tientas para hacer una contribución a la comprensión y apreciación del celibato sacerdotal para la Iglesia y para el mundo de hoy, hablando de ella como una vocación, dado a algunos, y explicar algunos aspectos de la "ventaja especial" que combina la celibato y ministerio sacerdotal en una pastoral y práctico. El fondo de horizonte se dibuja siempre por el Beato Pablo VI en Sacerdotalis Caelibatus (24 de junio 1967), que describe los tres significados que subyacen en el celibato de los sacerdotes - cristológico, eclesiológico y escatológico, como hemos escuchado esta mañana .

3.1 El celibato como un descubrimiento vocación, celebrado y apreciado

El celibato sacerdotal es ante todo vocación, un carisma especial que Dios hace un regalo a su Iglesia, a través de la llamada de algunos a lo siguen de esta manera y vivir en el celibato como su condición discípulos. Es una visión positiva, en la que el celibato no aparece como un simple conjunto de renuncias o como un "homenaje a pagar" con el fin de ejercer el ministerio o extrínseca impone la obligación de los sacerdotes. Por lo tanto, ellos parecen limitadas, y la limitación, aquellas descripciones que sólo identifican el celibato con el personal que no estaba casado, con todas las consecuencias del caso, y se han centrado principalmente en las "privaciones" lo que implica, dejando de lado lo positivo y las posibilidades que ofrece, de acuerdo con la felicidad personal y la misión de la Iglesia.

Esta vocación es parte de la configuración global de Cristo, Cabeza y Esposo de la Iglesia, el sacerdote lleva a cabo desde los años de formación inicial en el seminario. Al igual que cualquier vocación, incluso aquellos que el celibato tiene que ser descubierto por aquellos que lo recibió como un regalo; Es la "perla preciosa" que Dios pone en la vida de algunos y en espera de ser sacado a la luz. Por lo tanto, debe ser un camino de madurez humana, lo que lleva a la persona al deseo de realización emocional a través del discernimiento de relaciones serias y profundas, tal vez incluso a pensar en el matrimonio. Para aquel que busca la verdad sobre sí mismos en serio y plena disponibilidad, en algún momento de la vida de la pareja, aunque encantador y atractivo, puede ser como un horizonte limitado, como un vestido hermoso y elegante en general, pero demasiado pequeño para la persona hormigón. En estos casos es aconsejable preguntar si tal sensación límite está vinculado a una inmadurez personal o no haber conocido a la persona adecuada para compartir su vida, o más bien, si no es de la llamada de Dios a la vida célibe.

Incluso en aquellos que son llamados al celibato debe seguir siendo alta y positiva imagen de la vida conyugal y la vocación al matrimonio; De hecho, el celibato en este sentido no es la antítesis de matrimonio, pero es sólo una manera diferente de entregarse por completo en una relación amorosa. Será un discernimiento que tiene en cuenta la vida emocional y la calidad de las relaciones vivido, para ayudar a la persona para tomar en sí mismo el don del celibato. Es importante que en este descubrimiento el celibato no es percibido como un escape de o rechazo de una relación de pareja, sino como la profundización y la especificación del deseo de una vida plena y satisfactoria amor.

Una vez descubierto, esta vocación exige también ser aceptado y lo que no siempre es evidente, incluso cuando se percibe claramente. A veces, los que han entendido la llamada a seguir al Señor en el camino del celibato luchando inicialmente a abandonar la idea de sí mismo que había concebido previamente, viven una tensión entre sus proyectos y la llamada de Dios, es un momento delicado, un paso importante de la conversión, en el que la persona vive el reto de la disponibilidad al Señor, una voluntad de ser guiados y para conocer y experimentar una nueva parte de sí mismo.

Es lo que ocurre con Pedro, según Lucas (5: 1-11), cuando recibe a Jesús en su barco, lleno de buena voluntad para ayudar a Maestro. Pero en esa reunión por lo general se entera de las palabras de Jesús a lo sorprendente que lo invitan a cuestionar la verdad de sí mismo que él sabía, su "profesionalidad" y la experiencia de los pescadores desde hace mucho tiempo. En el ', en tu palabra, echaré las redes "es el signo de una novedad bienvenida, aunque tal vez aún no está totalmente percibido. Es el encuentro con Jesús que se revela a Pedro a Pedro; en la relación con Jesús, se detecta una realidad diferente de lo que habíamos pensado hasta entonces. Y cuando Jesús le dice que lo convertiría en un "pescador de hombres", Peter entiende algo fundamental; la llamada de Jesús no es contraria a sus deseos y todo lo que ha vivido hasta ese momento. Es una manera muy diferente, más grande e inesperado, para darse cuenta de esos deseos, un camino a través de la cual su viaje personal de vida es bien recibida por Jesús y transforma; Siempre pescador, sino de hombres.

Por lo que incluso le pasa a los que sintió la vocación al celibato. No es contrario a los deseos de felicidad y plenitud y puede aceptarse sólo en una relación con el Maestro; No son célibes por una especie de provisión voluntaria de sus propias pasiones o espiritistas encerrarse en sí mismos, sino por el deseo de amar más, gracias a las posibilidades que ofrece la celibato. Toda la persona se dedica en cuerpo y alma, en esta vida, que es la respuesta a una llamada y que cuenta con el apoyo de Dios.

Una visión de la vida célibe que no toma en cuenta lo que inevitablemente contraproducente primero para el cuidado pastoral de las vocaciones, sino también para la vida de los sacerdotes. El celibato es, de hecho, requerido por una norma disciplinar, pero esta regla tiene una base profesional; la norma, podríamos decir, la protección de una vocación, no impone. Si este fundamento se rechaza o se ignora, la disciplina para convertirse en un absurdo. ¿Quién estaría dispuesto a dar su vida sólo para observar una disciplina? Cuando el celibato es concebida de esta manera, es difícil de sostener en el largo plazo y produce insatisfacción, frustración, buscando una compensación inadecuada o incluso el abandono. Estamos llamados a vivir como el amor y el compromiso personal con Dios, en el nombre de Cristo, al igual que le pasó a Pedro. No da su vida para cumplir con una regla, pero para ofrecerlo a una persona, a Dios mismo, y así hacer un regalo a toda la humanidad, para la Iglesia y para el mundo.

Al igual que cualquier viaje grave, incluso el de la vida en el celibato tiene sus exigencias y requiere un compromiso diario en los que descubrió y dio la bienvenida como una vocación; a continuación, el celibato es un don que también hay que cuidar.

Esto puede ser a través de un afecto célibe maduro y bien cultivada; no es la ausencia de afecto y las relaciones profundas, como ya he dicho. Para el sacerdote que fundó, la vocación al celibato, en el equilibrio y la disciplina de afecto, se alimenta en la vida cotidiana a través de una serie de relaciones: con Dios, con los seres queridos - los hermanos, parientes y otros amigos -, así como con los fieles, confiados por razón del ministerio. Estas relaciones son como las tres patas de una mesa, la cual, si es soportado adecuadamente, que se equilibran entre sí, y se benefician equilibrio cura personal y espiritual, y su efectividad ministerial.

El celibato así entendida, lejos de ser una forma de aislamiento y ausencia de relaciones profundas, en lugar constituye la oportunidad de establecer más numerosos, sin ser determinado únicamente por cualquiera de ellos. A continuación, el celibato no significa convertirse en "solitario", o peor, "individualistas", pero, como discípulos, a sabiendas de cómo ser la escuela del Maestro, en un recuerdo amoroso, que le permite también a abrazar al otro y llegar a ellos, dentro de relaciones maduras y apropiada a la vida de un sacerdote.

Sólo para reforzar esta idea del celibato como un centro de las relaciones, me gustaría dedicar unas palabras a cada una de las tres categorías de relaciones que he mencionado antes. El primero de ellos es el que tiene el Señor. El sacerdote no debe convertirse en un profesional libre de pastoral, pero mantener en el tiempo un discípulo amante de su maestro, constantemente lo siguiente. Es una relación diaria, un diálogo de amor, entre el sacerdote y Jesús el que lo llama; se nutre especialmente a través de la Eucaristía, celebrada y adorada, con la oración personal y la escucha orante de la Palabra de Dios.

Ciertamente, no es una "receta" nuevo, pero creo que es útil para presentar de nuevo, porque en torno a los sacerdotes a menudo hay mucho movimiento y el ruido, por así decirlo, de las personas, de los periódicos, la radio y la televisión, los extremos de Internet y de la vida ser una sucesión incesante de las cosas que se puede hacer en lugar de informar la vida. Mediante la medición y la disciplina sacerdotal también hay que entender que la gente: "... tengo que tomar un poco de silencio por mi alma; Me alejo de vosotros para unirme a mi Dios, "como el Papa Juan Pablo I dijo en su discurso al clero romano (7 de septiembre, 1978).

El afecto del celibato a continuación, hace fecunda las relaciones con sus seres queridos, que es de esperar acompañan toda la vida del sacerdote; Creo que en primer lugar los lazos familiares, dentro de la cual se formó la humanidad del sacerdote. Los padres, hermanos y hermanas son aquellos en frente de la cual un sacerdote no puede pretender u ocultar, porque siempre he conocido. Las relaciones son a menudo valiosa, como una caja fuerte y se retiraron del puerto, donde se destacan en los momentos de fatiga, para buscar el entendimiento y la escucha, o en las de alegría para un intercambio genuino. Es importante recordar que la soltería no significa estar sin familia, pero siguen perteneciendo a su entorno nacimiento. Luego están los amigos de toda la vida, tal vez conocidos antes de entrar en el pueblo de seminario, franca que no tienen miedo de hablar con claridad y aman el cura, sobre todo, por su humanidad, incluso antes de su papel.

Me gusta hacer referencia de manera especial, y luego más ampliamente a la "familia especial" en la que el sacerdote entra a la ordenación, la del presbiterio; es una basada en la "fraternidad sacramental" familia 10 . Hay varias maneras de poner en práctica con los hermanos de fraternidad sacramental, que se puede hacer de varias formas, tales como la reunión de forma espontánea, sobre todo, a meditar en la Palabra de Dios y orar juntos, sino también para compartir las satisfacciones y dificultades, tal vez en la mesa , durante las comidas, lo que hace que sea más fácil e inmediato compartir, jóvenes y viejos juntos. Como en cualquier familia, de hecho, incluso entre los sacerdotes están los ancianos, a los que el Santo Padre ha expresado en varias ocasiones su preocupación, lo que puede constituir un "tesoro" de la experiencia pastoral y espiritual.

Piedad, por supuesto, nunca debe faltar en las relaciones cotidianas entre los sacerdotes, a través de un perdón mutuo y profundo, sin secuelas resentimiento, lo que permite ir más allá de los desacuerdos y malentendidos, inevitables incluso en las mejores familias.

La última categoría de informes que apoya y nutre el afecto del celibato es la de los fieles confiados por razón del ministerio; con ellos el sacerdote está llamado a establecer relaciones sinceras, libres y liberadoras, sin apego excesivo y exclusivo, y en estrecha proximidad a todos. Los fieles de esta manera no son del "destinatario del servicio" ofrecido por el cura, pero la porción concreta de la Iglesia, Pueblo de Dios, que el cura en un momento determinado de su vida se confía. Para ellos está llamada a ser un signo del amor misericordioso de Dios y en el corazón de un pastor debe ser capaz de encontrar los servicios y la calidez del amor de Dios. Por ello, el Ministerio puede entenderse como el ministerio relacional, como un medio de comunión.

En resumen, en la Iglesia, el celibato recibido como una vocación está siempre determinado podrá ser experimentada " por el reino de los cielos " (Mt 19, 12). En los que lo reciben, que no está destinada a sofocar o reprimir el deseo de felicidad que está en cada hombre, sino más bien para apoyar y promover la misma. Claro, es un discipulado exigente y agotador a veces, pero no pierde su carácter como una forma de alegría. El celibato del sacerdote es un don de Dios para la Iglesia y para el mundo, por lo que es vigilado y fecundada por su relación diaria con personas reales que componen la Iglesia y el mundo de todos los sacerdotes, en la constante apertura y disponibilidad a la gracia divina.

3.2 La "ventaja especial" del celibato para la misión apostólica

Después de tratar de exponer la naturaleza profesional del celibato sacerdotal, examinando algunas de las consecuencias, me gustaría ahora poner de relieve la "conveniencia especial" que la Iglesia reconoce entre el celibato y el sacerdocio.

En este sentido, entonces, el celibato es principalmente una oportunidad para discipular discipulado y la configuración especial de Cristo. Como los apóstoles, llamados por Jesús "estar con él" (Mc 3,14), las vidas de sacerdotes realidad el celibato como un espacio de escucha y de relación privilegiada con el Señor; en el silencio y la intimidad, el discípulo ve cada vez más amor por el Maestro y se une su vida a la suya, convirtiéndola en vista de las exigencias de la misión que el mismo Maestro se basa. El sacerdote célibe es tal que configurarse sacramentalmente a Cristo, Pastor y Siervo, Sacerdote, Cabeza y Esposo de la Iglesia y, en palabras de Pastores Dabo Vobis 11 , " está llamado en su vida espiritual para vivir el amor de Cristo el novio en el respeto de la Iglesia novia. Su vida debe ser para irradiar este sentido esponsal, que exige que él sea un testimonio del amor esponsal de Cristo, para ser tan capaz de amar a la gente con un corazón nuevo, grande y puro, con una verdadera auto-distanciamiento, con plena, constante y fiel dedicación, y junto con una especie de divina "celos" con una ternura que cubre incluso los matices de la madre, capaz de hacerse cargo de los "dolores de parto" hasta "que Cristo sea formado" en fieles ".

De este modo se hace más fácil entender cómo el celibato es conveniente para la cura de la misión que se le confía, como he mencionado anteriormente. En el celibato del sacerdote es libre de amar a todas las personas en Cristo, sin doblarse sobre todo a cualquiera. Es una libertad al amor que se expresa no sólo en los sentimientos, pero sobre todo en las acciones, que se origina en el corazón y el flujo en la vida diaria. Lejos dall'intendere la ausencia de un único o especial relación, tales como la cama, por ejemplo, como un índice de "leer" las relaciones, nunca más profundidad, el celibato es para el sacerdote la oportunidad de hacerse cargo, en profundidad y verdad de vez en cuando de las personas y situaciones que enfrentar a causa de su ministerio.

En un afecto, cuidado, este amor también es libre en el sentido de que se hace ningún deseo de poseer o excesivo apego; porque el amor de Cristo sacerdote, fiel a su misión, funciona como un instrumento en las manos de Dios, para unirse a él y su pueblo de la Iglesia. Es agradable ver a las personas y comunidades queridas a su pastor, pero gracias a él especialmente enamorados de Cristo y listos para continuar siguiendo sólo Cristo.

Un sacerdote que ama la libertad en tanto, no ocupa de las transferencias y las nuevas tareas, a pesar de la fatiga humana y comprensible de desprendimiento de algunas personas reales. Incluso el cambio de lugar y situaciones, se percibirá como un discípulo iba detrás del Maestro, de una manera que es unitario y para siempre, y esto no percibirá roturas o fracturas; que va a ser una peregrinación ininterrumpida discípulo, que todo cambio es un paso, y en la unidad de ella encuentra su razonabilidad.

Por último, me gusta pensar en el celibato sacerdotal como una libertad para servir. Como Jesús instó a sus discípulos a no confiar en los bienes y en los instrumentos humanos (cfr. Mt 10, 9-10), en vista de su misión, por lo que vuelve celibato esta "luz de viaje" para llegar a todos, llevando solamente el amor de Dios. configurado para Cristo pastor, el sacerdote está siempre en la manera de servir a la gente y, de acuerdo con la feliz imagen evocada por Francisco 12 , "a veces se le ponga en frente para liderar el camino y sostener la esperanza del pueblo, otras veces simplemente se pararán en el medio de todo, con su simple y cercanía misericordiosa, y en algunas circunstancias, tendrá que caminar detrás de la gente, para ayudar a aquellos que se quedan atrás ".

En conclusión, el celibato es una vocación que en la Iglesia latina se considera que es especialmente conveniente para aquellos que son llamados al ministerio sacerdotal. Es una oportunidad para que el cura de vivir la afectividad rica, por su propio viaje personal y para el ejercicio de su misión; No es la ausencia de relaciones profundas, pero el espacio para ellos. Se trata de un "camino hacia la libertad", el discípulo sacerdote lleva a cabo junto con Cristo, por su gracia, sostenido y animado, para la Iglesia y el mundo.

La espiritualidad del sacerdote celibato es una propuesta "positiva", constructiva, que tiene como objetivo asegurar que el pueblo de Dios siempre tienen pastores radicalmente libres del riesgo de corrupción y asumir de.

Al mismo tiempo reconocer que esta propuesta implica la altura no significa que sea exclusivo, como dice el Concilio Vaticano II en la Presbyterorum Ordinis , alegando que la elección del celibato "es, sin duda no exigido por la naturaleza misma del sacerdocio, como es evidente si tenemos en cuenta la la práctica de la Iglesia primitiva y la tradición de las Iglesias orientales, en la que, además de los que con todos los obispos eligen con la ayuda de la gracia del celibato, también hay excelentes sacerdotes casados " (n. 16).

La Iglesia Católica, de hecho, nunca ha impuesto las Iglesias Orientales La elección del celibato. Por otro lado también permite excepciones en el curso de la historia, como en el caso de los pastores luteranos, calvinistas o anglicanos que se casaron, recibidos en la Iglesia Católica, han obtenido una dispensa para recibir el sacramento del Orden. Esto ya ocurrió durante el pontificado del Papa Pío XII, en 1951. Más recientemente, en 2009, el Motu proprio Anglicanorum coetibus del Papa Benedicto XVI autorizó el establecimiento de Ordinarios en los territorios de la Iglesia latina, donde se llevan a ex ministros anglicanos, sacerdotes ordenados católicos. Más tarde, a continuación, a la emigración masiva de los católicos de Oriente Medio, en junio de 2014 Francisco, con el Decreto del Pontificio Praecepta un clero casado Oriental , ha permitido a los sacerdotes orientales casados para trabajar en las comunidades cristianas en la diáspora, por lo tanto, fuera de sus territorios tradicionales , mediante la derogación de las prohibiciones anteriores.

En la situación actual, a continuación, aparece con mucha frecuencia, especialmente en algunas regiones, una especie de "emergencia sacramental", causada por la falta de sacerdotes. Esto ha planteado por muchos la pregunta sobre la posibilidad de ordenar la llamada probati viri. Si el problema no parece irrelevante, ciertamente no hay necesidad de hacer que las soluciones precipitadas y sólo sobre la base de la urgencia. Sigue siendo cierto que las exigencias de la evangelización, junto con la historia y la tradición de múltiples facetas de la Iglesia, dejan pendiente, el paisaje en los debates legítimos, ya sea motivado por el anuncio del Evangelio y llevado a cabo de una manera constructiva, salvaguardando siempre la belleza y  altura de la elección del celibato.

 

El celibato es de hecho un regalo que debe ser acogida y cuidado de la perseverancia gozosa, porque puede fruta totalmente oso. Para vivir con éxito, es necesario que todo sacerdote sigue sintiendo discípulo en la carretera durante toda la vida, a veces pueda encontrar y profundizar su relación con el Señor, y, también, para que "curar"; no es coincidencia que Francisco ha recordado que en el viaje de los discípulos de veces proceder enviado, otras veces nuestro ritmo es incierto, nos detenemos y también puede caer, pero permaneciendo siempre en el camino». 

Mes de Marzo de 2016

Pax Nobis

 

Queridos cofrades, ya tenemos la Semana Santa a la vista,  pidamos a nuestra Señora, que la muerte de su Hijo nos lleve a una resurrección con Él.  Amén. 

Las intenciones del Papa para el  mes marzo son las siguientes: Universal: Familias en dificultad. Para que las familias en dificultad reciban los apoyos necesarios y los niños puedan crecer en ambientes sanos y serenos. Misionera: cristianos perseguidos. Que los cristianos discriminados o perseguidos a causa de su fe se mantengan firmes en las pruebas guardando la fidelidad al evangelio, gracias a la oración incesante de toda la Iglesia.

 

Festividades especialmente importantes de este mes:

·         Día 19: San José (patrono de la Iglesia universal).

·         Semana Santa (días 20 al 27).

Pensamiento

Nacar-Colunga.-  127.- (Vg 126).- Todo éxito depende de la divina protección.- 1 Cántico gradual. De Salomón. | Si Yahvé no edifica la casa,  en vano trabajan los que la construyen,  Si no guarda Yahvé la ciudad,  en vano vigilan sus centinelas. 2 Vano os será madrugar, acostaros tarde y que comáis el pan del dolor,| pues lo da a sus amados aunque duerman. 3 Don de Yahvé son los hijos;  es merced (suya) el fruto del vientre. « Lo que las saetas en la mano del guerrero,  eso son los hijos de los años mozos. 4 ¡Dichoso el que llenó de ellos su aliaba!  No serán confundidos cuando hayan de litigar | en la puerta con sus adversarios.

 

Este salmo tiene su origen en  la época de la vuelta del exilio de Babilonia y  se pretende reconstruir el Templo y la Ciudad (el hecho se produce después de la toma de Babilonia por Ciro, en el año 539 a.C.). Los constructores, ante las dificultades de la tarea, siguiendo al salmista, lo cantan para animarse, con ello se ponen en evidencia que  creen en la providencia de Dios y en la obligación de someter a Él  todos sus planes.  Dios es el que debe gobernar su vida, sus planes y sus hogares.

San Juan Pablo nos dice que comprender el significado espiritual del salmo 126, "puede ayudar mucho conocer su contexto histórico. Nuestro salmista vive en medio de las gravísimas dificultades del tiempo de la restauración después del destierro; se intenta reconstruir el templo, las murallas y la ciudad, pero las gentes que ocuparon Palestina durante el destierro lo impiden. Por ello, al mismo tiempo que se reconstruye, es necesario luchar contra los que se oponen a la reconstrucción. Es necesario, como lo dice el salmo 149, «que los fieles canten jubilosos, con vítores en la boca» (vv. 5-6), dando gracias a Dios por el retorno, que, con su trabajo, reconstruyan el templo y que, al mismo tiempo, tengan «espadas de dos filos en las manos» (v. 6) para defender a los constructores. Es, pues, en este contexto de vigilancia, de reconstrucción y de trabajo duro en medio de enemigos, que Israel debe recordar que en vano se cansan los albañiles, en vano vigilan los centinelas, si Dios no colabora, si no es el mismo Señor quien construye la casa y guarda la ciudad".

En los versículos restantes está implícita, además de la creencia en la bondad de una familia numerosa fiel a Yahvé (en la que se ve una cierta  analogía entre Jesús y la Iglesia),  la idea de que el premio a las buenas obras se recibe en esta vida, y consiguientemente, los sufrimientos que padecemos son consecuencia de los pecados cometidos bien por el que los sufre bien por sus progenitores. Esta tesis se pone a prueba ya en el Libro de Job, y no se llega a una solución definitiva hasta que nos la da Jesucristo en Juan 9,3:" Contestó Jesús: Ni pecó éste ni sus padres, sino para que se manifieste en él las obras de Dios". Es decir, Dios tiene un plan y ese plan debe ser amado por nosotros, Toma tu cruz y sígueme. No hay silencio de Dios, Dios habla siempre, somos nosotros los que queremos someter su criterio a nuestro criterio. Nosotros no somos imagen de Dios, es Dios el que está hecho a nuestra imagen. El Génesis no puede ser más claro en lo que se pretende: "si coméis de ese fruto seréis como dioses,...".

Los versículos 1 y 2, nos hacen saber que sin la ayuda de Yahvé nada nos será provechoso. Los restantes versículos nos narran las ventajas de estar bien relacionados con Yahvé, que proporciona una familia numerosa y unida. 

El salmo es una bella poesía, que nace para ser cantado mientras realizamos trabajos manuales, y meditado antes de comenzar los intelectuales. Jesús mismo en sus subidas a Jerusalén, como los demás peregrinos,  lo cantaría.   Este hecho debe servir para hacer una  meditación.

Interpretar correctamente los dos primeros versículos es imprescindible para poder formar una recta conciencia.

Una interpretación meramente literal, sobre todo del versículo 2,  nos puede llevar a considerar que Yahvé lo hace todo, que nosotros no tenemos nada que hacer. Yahvé  elige gratuitamente a sus elegidos, y estos, por este mero hecho,  son salvados. El mismo Papa Francisco en una de sus homilías afirmó: "..., a veces, por egoísmo o ganas de poder, rechazamos la fiesta a la cual el Señor nos invita gratuitamente".  Y continua insistiendo  en la gratuidad de la llamada  y nos advierte de la posibilidad de incurrir en el pelagianismo (doctrina que  defendía que la gracia no tiene ningún papel en la salvación, lo único importante es  obrar bien siguiendo el ejemplo de Jesús).

Nada más lejos de la realidad. Su razonamiento tiene, a mi juicio, un doble fallo: a) Contiene una petición de principio. Nadie niega el principio de la gratuidad de la llamada. Pero sucede que el  quid de la cuestión no está ahí, sino  saber si esa gratuidad de la llamada, que, repito, nadie niega, es suficiente para la salvación o es imprescindible, además, que el hombre colabore en algo.  San Agustín, nos advierte: "Él (Dios) que te creó sin ti, no te salvará sin ti".  b) Se contradice a sí mismo,  al admitir que "debemos" aceptar la invitación a la fiesta a la que hemos sido gratuitamente llamados.  Luego algo tenemos que hacer, aceptar la invitación, con todo lo que ello implica.  

Pero hay otra interpretación más lógica, ya que si estudiamos atentamente el contenido del versículo, y sobre todo si tenemos en cuenta  la época que  nace y en el modo en que  se recitaba (mientras los centinelas vigilaban y los albañiles construían),  el salmo nos hace saber que es preciso vigilar y que es preciso construir, de hecho los israelitas estaban vigilando y construyendo. La fe (llamada de Yahvé) sin obras, es una fe perdida.

En el concilio de Trento, el jesuita Diego Laínez (más tarde general de la orden) en su discurso sobre la justificación, se opuso a fray Jerónimo Seripando, quien sostenía que bastaban los méritos de Jesucristo para la salvación,  poniendo el siguiente ejemplo,  el del  Rey que ofrece  una joya a aquel guerrero que venciese en un torneo. Y sale el hijo del Rey y dice a uno de los que aspiran a la joya: «Tú no necesitas sino creer en mí. Yo pelearé, y si tú crees en mí con toda tu alma, yo ganaré la pelea». A otro de los concursantes el hijo del Rey le dice: «Te daré unas armas y un caballo; tú luchas, acuérdate de mí, y al término de la pelea yo acudiré en tu auxilio». Pero al tercero de los que aspiraban a la joya le dice: «¿Quieres ganar? Te voy a dar unas armas y un caballo excelentes, magníficos; pero tú tienes que pelear con toda tu alma». El ejemplo convenció a los padres conciliares.

La primera postura es la de los protestantes. La segunda se acerca a la posición católica, pero es la tercera la que concuerda con ella totalmente.

Vaya por delante, además, que no se discute que los  meritos de Jesús al ser infinitos puedan obtener, por sí solos, sin más, la salvación de todo el género humano. Nadie osará negar esto.  Pero sucede que por las razones que fuere, Dios quiso que el hombre necesariamente colaborara en su salvación. Toma tu cruz y sígueme. 

La necesidad de esta colaboración, que además solo puede hacerse con su ayuda ("sin mí nada podéis"), se encuentra manifestada reiteradamente en los evangelios.  A ellos, y no a un deseo de los hombres, nos tenemos que ajustar los que creemos en Él.

La idea central de este salmo es nítida: Sin Dios nada se puede, con Dios se puede  todo.  Y aunque no lo dice expresamente, la idea implícita es que, no obstante, es preciso vigilar y construir, pero con el auxilio de Dios. 

 

HABLA EL PAPA

 

Durante el mes de febrero los hechos, los discursos y sermones más importantes del Papa han sido los que ha hecho con motivo de su viaje a México o relacionados con el mismo. Como han sido publicados (y alguno de ellos comentados) en todos los periódicos omito su reseña. No obstante por considerarlo de suma importancia y transcendencia en la nota 1 os transcribo la Declaración conjunta del Papa Francisco y del Patriarca Kiril de Moscú y Toda Rusia.-

 

LA IGLESIA EN ESPAÑA

A.     Varios obispos se han quejado, y con toda razón, del escaso o nulo valor que se concede a la Religión en los nuevos  los programas de estudios. Ahora bien, ¿se preocupan, de verdad, los quejosos señores obispos de que los profesores de religión estén suficientemente preparados y tomen en serie su labor educativa? ¿Se preocupan de que los catequistas, de primera comunión, confirmación y matrimonio, enseñen correctamente la doctrina de la Iglesia? A la vista de lo que enseñan no pocos profesores y catequistas, sería mejor que se suprimieran ambas.  

No es suficiente pedir que se den clases y que se hagan catequesis, es imprescindible que todas ellas se lleven a término enseñando la doctrina católica y no la personalísimas de los encargados. Señores obispos es esta una obligación esencial suya, luego no se quejen. 

B.     El 'disparate' laicista de PSOE y Podemos enfada al arzobispo de Toledo. "Estos partidos lo que están diciendo es que nosotros somos los que discriminamos y ellos son los buenos de la película, los que garantizan la libertad religiosa", ha indicado Monseñor Rodríguez.

El Primado de España considera disparatado retirar los servicios religiosos de los hospitales, COMO PROPONEN PODEMOS Y EL PSOE.  Tiene toda la razón de mundo.

¿Pero qué partido, que no es ninguno de esos dos, lo mantendrá o lo hará efectivo si llega al poder?  Yo estoy seguro que lo hará, no tengo la mínima duda. ¿Verdad Celia?

C.    Un sermón interesante: Camino de la Pascua: transfigurarnos con Él.- En esta Cuaresma Jesús quiere elevarnos de nivel, llevarnos consigo a su monte santo. No podemos continuar con una vida rastrera, a ras de tierra, topándonos cada día con los mismos problemas. Hemos de levantar el vuelo e ir con Jesús a lo alto, para mirar nuestra vida desde otra perspectiva, desde la perspectiva de Dios. Monseñor Demetrio Fernández.- Obispo de Córdoba.-  NOTA 2.-

 

 

LA IGLESIA EN EL MUNDO

En diversas regiones del mundo, Australia y Canadá, obispos,  uno condenado y el otro imputado, han sido luego declarados inocentes. Sus imputaciones han salido en todos los periódicos, ¿pero de su absolución quien se ha enterado?

Meterse con los católicos sale gratis; pero qué le vamos a hacer, somos discípulos de un DIOS-HOMBRE que siendo inocente, murió crucificado pidiendo a su Padre que perdonara a los crucificadores. Esa  ventaja se la damos a nuestros adversarios que no enemigos porque Jesús y su Santísima Madre nos lo pide y nos conceden las gracias suficientes para sopórtalo, no es mérito nuestro.

 

MEDITACIÓN.

Siguiendo el plan previsto y anunciado en la carta anterior, vamos comentar el apartado primero del Credo, “La Unicidad y Trinidad de Dios”.  Los tres credos que vamos a examinar nos dicen:  

 

EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES: “Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del Cielo y de la tierra, y en Jesucristo su Único Hijo, Nuestro Señor,”

 

CREDO DE NICEA: “Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho;”.  

 

CREDO DEL PUEBLO DE DIOS: “8. Creemos en un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Creador de las cosas visibles —como es este mundo en que pasamos nuestra breve vida— y de las cosas invisibles —como son los espíritus puros, que llamamos también ángeles— y también Creador, en cada hombre, del alma espiritual e inmortal.

9. Creemos que este Dios único es tan absolutamente uno en su santísima esencia como en todas sus demás perfecciones: en su omnipotencia, en su ciencia infinita, en su providencia, en su voluntad y caridad. Él es el que es, como él mismo reveló a Moisés (cf. Ex 3,14), él es Amor, como nos enseñó el apóstol Juan (cf. 1J n 4,8) de tal manera que estos dos nombres, Ser y Amor, expresan inefablemente la misma divina esencia de aquel que quiso manifestarse a sí mismo a nosotros y que, habitando la luz inaccesible (cf. 1Tim 6,16), está en si mismo sobre todo nombre y sobre todas las cosas e inteligencias creadas. Sólo Dios puede otorgarnos un conocimiento recto y pleno de sí mismo, revelándose a sí mismo como Padre, Hijo y Espíritu Santo, de cuya vida eterna estamos llamados por la gracia a participar, aquí, en la tierra, en la oscuridad de la fe, y después de la muerte, en la luz sempiterna. Los vínculos mutuos que constituyen a las tres personas desde toda la eternidad, cada una de las cuales es el único y mismo Ser divino, son la vida íntima y dichosa del Dios santísimo, la cual supera infinitamente todo aquello que nosotros podemos entender de modo humano.

Sin embargo, damos gracias a la divina bondad de que tantísimos creyentes puedan testificar con nosotros ante los hombres la unidad de Dios, aunque no conozcan el misterio de la Santísima Trinidad.

10. Creemos, pues, en Dios, que en toda la eternidad engendra al Hijo; creemos en el Hijo, Verbo de Dios, que es engendrado desde la eternidad; creemos en el Espíritu Santo, persona increada, que procede del Padre y del Hijo como Amor sempiterno de ellos. Así, en las tres personas divinas, que son eternas entre sí e iguales entre sí, la vida y la felicidad de Dios enteramente uno abundan sobremanera y se consuman con excelencia suma y gloria propia de la esencia increada; y siempre hay que venerar la unidad en la trinidad y la trinidad en la unidad.”.

 

Comentario.-  Voy a hacer  un comentario muy somero, ya que no me considero capacitado para hacerlo con mayor profundidad; pero me daría por muy satisfecho si sirviera de estímulo  para que alguno se animara a estudiar este maravilloso misterio.

Como se aprecia a simple vista el nuevo credo tiene una extensión mucho mayor que la de sus precedentes. El Papa entiende que hay que aclarar diversos puntos, hoy día objeto de discusión.  

Aunque del Símbolo de los apóstoles y del  credo de Niceno-Constantinopolitano se deducía claramente  la unicidad de la Santísima Trinidad; en el Credo de Paulo VI, está terminante declarado. Creemos, dice,  en un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.  Hay un solo Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Se trata de tres personas distintas,  eternas entre sí e iguales entres sí.

Se produce una perfecta simultaneidad de Unicidad y Trinidad en Dios, nos afirma esta profesión de fe.

Hoy, puede considerase como doctrina común que toda operación divina “ad extra” es común a las tres divinas personas, mientras que en las operaciones “ad intra” se manifiestan por separado las tres personas divinas. Esta declaración ya se encuentra en el Concilio VI de Toledo. 

Por ello, la creación del mundo, a pesar de que casi siempre, por comodidad,  se atribuye  al Padre, es una actuación de las tres personas. La misma encarnación del Hijo (por ser operación ad extra) es una  actuación de las tres personas: el Padre, envía, el Hijo, se encarna, y el Espíritu Santo, vivifica.   

El Dios Trino crea el mundo (universo), lo visible e invisible (se cita expresamente a los ángeles porque hay sectores católicos,  autodenominados progresistas, que ponen en duda su existencia).

A nosotros, en este momento, nos interesa una declaración de este Credo: Que Dios es el creador, en cada hombre, de cada alma espiritual e inmortal. 

Un alma espiritual e inmortal, se dice,  no puede ser mero producto de la acción generativa de los padres, sino como ya anticipo él nunca suficientemente bien  ponderado Pio XII, “la fe católica nos manda mantener que las almas son creadas inmediatamente por Dios.”.

El hecho de que el alma humana sea creada directamente por Dios, tiene una transcendencia total en la consideración del aborto. La ciencia actual ha demostrado sin duda alguna que desde el momento mismo de la fecundación existe un ser vivo y diferente de la madre. Luego si existe un ser vivo es que ya tiene alma, un alma espiritual e inmortal, que ha creado directamente Dios, Nuestro Señor. El aborto implica, en consecuencia una destrucción querida y voluntaria de una obra llevada a término por Dios. Ante tan atroz consecuencia no nos queda otro remedio que ratificarnos en el NO AL ABORTO.

Un no al aborto que no puede darse por satisfecho con decir no al aborto, sino que nos debe de obligar a ayudar de verdad a todas las personas que sienten la tentación de abortar.

El número 9 trata de explicar de la mejor manera humanamente posible, el misterio de las relaciones de las tres personas divinas entre sí. Entiendo que con  lo que en él se dice queda suficientemente explicado lo que es humanamente conocer de este misterio.

 Como conclusión, podemos afirmar que toda la adoración, culto de latría, que prestemos a Dios, uno y trino, nunca será suficiente, siempre nos quedaremos cortos. Pero no desesperemos, Dios (que como dice la Biblia es  el que es y el que es amor) cualquier detalle que nosotros le hagamos con amor, nos lo va a agradecer y a tener en cuenta. Pobrecillos, dirá, si es que no dan para más,…

Continuará…

 

POESIA

 


Cuántas veces, Señor, me habéis llamado,
y cuántas con vergüenza he respondido,
desnudo como Adán, aunque vestido
de las hojas del árbol del pecado!

Seguí mil veces vuestro pie sagrado,
fácil de asir, en una cruz asido,
y atrás volví otras tantas, atrevido,
al mismo precio en que me habéis comprado.

Besos de paz os di para ofenderos,
pero si fugitivos de su dueño
hierran cuando los hallan los esclavos,

hoy que vuelvo con lágrimas a veros,
clavadme vos a vos en vuestro leño,
y tendréisme seguro con tres clavos.


Lope de Vega

 

Os reitero inútilmente, una vez más, que se admiten, mejor dicho se agradecerá infinitamente, toda clase de sugerencias y colaboraciones para tratar de que estas cartas nos sirvan para acrecentar nuestro amor a la Virgen María.

Un fuertísimo abrazo.  Sursum corda. Habemos ad Dominum.  Paco

 

NOTA 1.- Declaración conjunta del Papa Francisco y del Patriarca Kiril de Moscú y Toda Rusia.-

 

“Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la participación del Espíritu Santo estén con todos vosotros” (2 Corintios 13,13).

Por la voluntad de Dios Padre, de quien procede todo don, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, con la ayuda del Espíritu Santo Consolador, nosotros, Francisco, Papa y Obispo de Roma, y Kiril, Patriarca de Moscú y Toda Rusia, reunimos hoy en La Habana. Damos gracias a Dios, glorificado en la Santísima Trinidad, por este encuentro, el primero en la historia. Con alegría, nos reunimos como hermanos en la fe cristiana que se encontraron para “hablar… personalmente” (2 Juan, 12), de corazón a corazón, y discutir las relaciones mutuas entre las Iglesias, los problemas palpitantes de nuestro rebaño y las perspectivas del desarrollo de la civilización humana.

Nuestro encuentro fraterno se llevó a cabo en Cuba, en la encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste. Desde esta isla, un símbolo de esperanza del Nuevo Mundo y de los dramáticos acontecimientos de la historia del siglo XX, dirigimos nuestras palabras a todas las naciones de América Latina y de otros continentes. Nos alegra el hecho de que hoy en día aquí la fe cristiana evoluciona dinámicamente. El potencial religioso de gran alcance en América Latina, sus tradiciones cristianas multiseculares, manifestadas en la experiencia personal de millones de personas, son clave para un gran futuro de esta región.

Al reunirnos a distancia de las antiguas disputas del Viejo Mundo, sentimos muy fuertemente la necesidad de colaboración entre los católicos y los ortodoxos, que deben estar siempre preparados para responder a cualquiera que les pida razón de la esperanza (1 Pedro 3, 15).

Damos gracias a Dios por los dones que hemos recibido a través de la venida al mundo de su Hijo Unigénito. Compartimos la Tradición espiritual común del primer milenio del cristianismo. Los testigos de esta Tradición son la Santísima Madre de Dios, la Virgen María, y los santos a quienes veneramos. Entre ellos están innumerables mártires que mostraron su fidelidad a Cristo y se convirtieron en “la semilla de cristianos”.

A pesar de tener la Tradición común de diez primeros siglos, los católicos y los ortodoxos, durante casi mil años, están privados de comunicación en la Eucaristía. Permanecimos divididos dado a las heridas causadas por los conflictos del pasado lejano y reciente, por las diferencias heredadas de nuestros antepasados, en la comprensión y la explicación de nuestra fe en Dios, un ser único que existe como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Lamentamos la pérdida de la unidad, que era una consecuencia de la debilidad y la pecaminosidad humana, que se produjo a despecho de la oración del Primer Sacerdote, Cristo Salvador: “Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17, 21).

Conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios, por la que Cristo había rezado. Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Señor, orando sobre la plena unidad de todos sus discípulos. Que ésta, en el mundo que espera de nosotros no sólo palabras, sino acciones, sea un signo de esperanza para todas las personas de buena voluntad.

Teniendo firmeza en hacer todo lo necesario para superar las diferencias históricas heredadas por nosotros, queremos reunir nuestros esfuerzos a fin de dar testimonio del Evangelio de Cristo y del patrimonio común de la Iglesia del primer milenio, respondiendo conjuntamente a los desafíos del mundo moderno. Los ortodoxos y los católicos deben aprender a llevar el testimonio común de la verdad en aquellas áreas, en las que es posible y necesario. La civilización humana ha entrado en un período de cambios epocales. La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que permanezcamos indiferentes ante los desafíos que requieren una respuesta conjunta.

Nuestra atención está dirigida principalmente hacia aquellas regiones del mundo donde los cristianos están sometidos a persecución. En muchos países de Oriente Medio y África del Norte, se exterminan familias completas de nuestros hermanos y hermanas en Cristo, pueblos y ciudades enteros habitados por ellos. Sus templos están sometidos a la destrucción bárbara y a los saqueos, los santuarios – a la profanación, los monumentos – a la demolición. En Siria, Irak y otros países de Oriente Medio observamos con dolor el éxodo masivo de cristianos de la tierra donde nuestra fe comenzó a extenderse, y donde ellos vivían a partir de los tiempos apostólicos, junto con otras comunidades religiosas.

Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para evitar un mayor desplazamiento de los cristianos de Oriente Medio. Levantando nuestras voces en defensa de los cristianos perseguidos, también solidarizamos con sufrimientos de seguidores de otras tradiciones religiosas, que se han convertido en víctimas de la guerra civil, el caos y la violencia terrorista.

En Siria e Irak esta violencia ha cobrado miles de vidas, dejando sin hogares y medios de vida a unos millones de personas. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a unirse para poner fin a la violencia y al terrorismo y al mismo tiempo, a través del diálogo, a contribuir a la pronta obtención de la paz civil. Se requiere una ayuda humanitaria de gran escala para el pueblo que sufre, y para muchos refugiados en los países vecinos. Solicitamos a todos los que pueden, influir en el destino de todos los secuestrados, incluyendo a los Metropolitas de Alepo, Pablo y Juan Ibrahim, capturados en abril de 2013, para hacer todo lo necesario a fin de su pronta liberación.

Enviamos oraciones a Cristo, Salvador del mundo, sobre el establecimiento en suelo de Oriente Medio de la paz, que es producto de la justicia (Isaías 32, 17), sobre el fortalecimiento de la convivencia fraterna entre diversos pueblos, Iglesias y religiones situados en esta tierra, sobre el regreso de los refugiados a sus casas, sobre la curación de los heridos y el reposo de almas de las víctimas inocentes. Dirigimos a todas las partes que puedan estar involucradas en los conflictos, un ferviente llamamiento para manifestar buena voluntad y llegar a la mesa de negociación. Al mismo tiempo, es necesario que la comunidad internacional haga todos los esfuerzos posibles para poner fin al terrorismo mediante acciones comunes, conjuntas y sincronizadas. Hacemos un llamamiento a todos los países involucrados en la lucha contra el terrorismo, a las acciones responsables y prudentes. Hacemos un llamado a todos los cristianos y a todos los creyentes en Dios para rezar al Señor Creador y Providente que cuida el mundo, que guarde su creación de la destrucción y no permita una nueva guerra mundial. Para que la paz sea duradera y fiable, se requieren esfuerzos especiales destinadas al regreso a los valores comunes, que nos unen, basados en el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

Admiramos la valentía de aquellos que entregan sus vidas por haber dado testimonio de la verdad del Evangelio, prefiriendo la muerte ante la abjuración de Cristo. Creemos que los mártires de nuestros tiempos, procedentes de diferentes Iglesias, pero unidos por un sufrimiento común, son la clave para la unidad de los cristianos. A vosotros, los que sufren por Cristo, dirige su palabra el Apóstol del Señor: “Queridos hermanos,… alegraos de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también os llenéis de alegría cuando su gloria se manifieste” (1 Pedro 4, 12-13).

En esta época turbadora se necesita el diálogo interreligioso. Las diferencias en comprensión de las verdades religiosas no deben impedir que las personas de diversas religiones vivan en paz y armonía. En las circunstancias actuales, los líderes religiosos tienen una responsabilidad especial por la educación de su rebaño en el espíritu de respeto por las creencias de aquellos que pertenecen a otras tradiciones religiosas. Los intentos de justificar actos criminales por consignas religiosas son absolutamente inaceptables. Ningún crimen puede ser cometido en el nombre de Dios, “porque Dios es Dios de paz y no de confusión” (1 Corintios 14, 33).

Atestiguando el alto valor de la libertad religiosa, damos gracias a Dios por el renacimiento sin precedentes de la fe cristiana que ahora se lleva a cabo en Rusia y muchos países de Europa del Este, donde por décadas han gobernado regímenes ateos. Hoy en día, las cadenas del ateísmo militante cayeron, y en muchos lugares los cristianos son libres de profesar su fe. Durante un cuarto de siglo, aquí se erigieron decenas de miles de nuevos templos, se abrieron cientos de monasterios y escuelas teológicas. Las comunidades cristianas realizan amplias actividades caritativas y sociales, prestando diversa asistencia a los necesitados. Los ortodoxos y los católicos a menudo trabajan hombro con hombro. Ellos defienden la base espiritual común de la sociedad humana, dando testimonio de los valores evangélicos.

Al mismo tiempo, nos preocupa la situación que tiene lugar en tantos países, donde los cristianos enfrentan cada vez más la restricción de la libertad religiosa y del derecho a dar testimonio sobre sus creencias y a vivir de acuerdo con ellas. En particular, vemos que la transformación de algunos países en las sociedades secularizadas, ajenas de cualquier memoria de Dios y su verdad, implica una grave amenaza para la libertad religiosa. Estamos preocupados por la limitación de los derechos de los cristianos, por no hablar de la discriminación contra ellos, cuando algunas fuerzas políticas, guiadas por la ideología del secularismo que en numerosos casos se vuelve agresivo, tienden a empujarles a los márgenes de la vida pública.

El proceso de la integración europea, que comenzó después de siglos de conflictos sangrientos, fue acogido por muchas personas con esperanza, como prenda de paz y seguridad. Al mismo tiempo, advertimos en contra de aquella clase de integración que no respeta la identidad religiosa. Respetamos la contribución de otras religiones a nuestra civilización, pero estamos convencidos de que Europa debe mantener la fidelidad a sus raíces cristianos. Hacemos un llamamiento a los cristianos en Europa Occidental y Europa Oriental a unirse a fin de dar testimonio conjunto sobre Cristo y el Evangelio, para que Europa mantenga su alma formada por dos mil años de la tradición cristiana.

Nuestra atención está destinada a las personas que se encuentran en una situación desesperada, viven en la pobreza extrema en el momento en que la riqueza de la humanidad está creciendo. No podemos permanecer indiferentes al destino de millones de migrantes y refugiados que tocan a las puertas de los países ricos. El consumo incontrolado, típico para algunos estados más desarrollados, agota rápidamente los recursos de nuestro planeta. La creciente desigualdad en la distribución de bienes terrenales, aumenta el sentido de la injusticia del sistema de las relaciones internacionales que se está implantando.

Las Iglesias cristianas están llamadas a defender exigencias de la justicia, del respeto a las tradiciones nacionales y de la solidaridad efectiva con todos los que sufren. Nosotros, los cristianos, no debemos olvidar que “para avergonzar a los sabios, Dios ha escogido a los que el mundo tiene por tontos; y para avergonzar a los fuertes ha escogido a los que el mundo tiene por débiles. Dios ha escogido a la gente despreciada y sin importancia de este mundo, es decir, a los que no son nada, para anular a los que son algo. Así nadie podrá presumir delante de Dios” (1 Corintios 1, 27-29).

La familia es el centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad. Estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países. Los ortodoxos y los católicos, compartiendo la misma visión de la familia, están llamados a testificar acerca de la familia como de un camino hacia la santidad, que se manifiesta en la fidelidad mutua de los cónyuges, su disponibilidad para dar a luz a los niños y formarles, en la solidaridad entre las generaciones y el respeto hacia los enfermizos.

La familia es fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer. El amor fortalece su unión, les enseña a aceptar uno a otros como a un don. El matrimonio es la escuela del amor y de la fidelidad. Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión, y la visión de la paternidad y la maternidad como de especial vocación del hombre y de la mujer en el matrimonio, santificada por la tradición bíblica, se expulsa de la conciencia pública.

Hacemos un llamamiento a todos para respetar el derecho inalienable a la vida. Unos millones de bebés están privados de la propia posibilidad de aparecer a la luz. La sangre de los niños no nacidos pide a gritos a Dios que haga justicia. (Génesis 4, 10). La divulgación de la así llamada eutanasia conduce al hecho de que los ancianos y enfermos comienzan a sentirse carga excesiva para su familia y la sociedad en conjunto. Expresamos nuestra preocupación por el uso cada vez más extendido de las tecnologías biomédicas de reproducción, porque la manipulación de la vida humana es un ataque contra los fundamentos del ser de la persona creada a imagen de Dios. Consideramos que nuestro deber es hacer acordarse sobre la inmutabilidad de los principios morales cristianos, basados en el respeto por la dignidad de la persona que está destinada a la vida de acuerdo con el plan de su Creador.

Queremos hoy dirigir unas palabras especiales a la juventud cristiana. Vosotros, los jóvenes, no debéis esconder dinero en la tierra (Mateo 25, 25), sino usar todas las dotes dadas por Dios, para afirmar la verdad de Cristo en el mundo, realizar los mandamientos evangélicos del amor a Dios y al prójimo. No tengáis miedo de ir contra la corriente, defendiendo la verdad de Dios, con la que no siempre se ajustan las normas seculares modernas.

Dios os ama y espera de cada uno de vosotros que seáis sus discípulos y apóstoles. Sed la luz de este mundo, para que otros, viendo el bien que hacéis, alaben todos a vuestro Padre que está en el cielo (Mateo 5, 14-16). Educad a los niños en la fe cristiana para entregarles la perla preciosa de la fe (Mateo 13, 46) que recibisteis de vuestros padres y antepasados. No olvidéis que “Dios os ha comprado por un precio” (1 Corintios 6, 20), el precio de la muerte en la cruz de Dios Hombre, Jesucristo.

Los ortodoxos y los católicos están unidos no sólo por la Tradición común de la Iglesia del primer milenio, sino también por la misión de predicar el Evangelio de Cristo en el mundo contemporáneo. Esta misión requiere respeto mutuo entre los miembros de las comunidades cristianas, excluye cualquier forma del proselitismo. No somos competidores, sino hermanos: debemos arrancar de este concepto ejecutando todas actividades relacionadas con nuestros lazos y contactos con el mundo exterior. Instamos a los católicos y a los ortodoxos de todo el mundo para aprender a vivir juntos en paz, amor y armonía unos con otros (Romanos 15, 5). Es inaceptable el uso de medios incorrectos para obligar a los fieles a pasar de una Iglesia a otra, dejando de lado su libertad religiosa y sus propias tradiciones. Estamos llamados a poner en práctica el mandamiento de San Pablo Apóstol y “anunciar el evangelio donde nunca antes se había oído hablar de Cristo, para no construir sobre cimientos puestos por otros” (Romanos 15, 20).

Esperamos que nuestro encuentro contribuya a la reconciliación donde hay tensiones entre los greco-católicos y los ortodoxos. Hoy en día es obvio que el método de “la unión” de los siglos pasados que implica la unidad de una comunidad con la otra a costa de la separación de su Iglesia, no es la manera de restaurar la unidad. Al mismo tiempo, las comunidades eclesiásticas que han aparecido como resultado de circunstancias históricas tienen derecho a existir y hacer todo lo necesario para satisfacer menesteres espirituales de sus fieles, buscando la paz con sus vecinos. Los ortodoxos y los greco-católicos necesitan la reconciliación y la búsqueda de formas de convivencia mutuamente aceptables.

Lamentamos el enfrentamiento en Ucrania que ya cobró muchas vidas, causó sufrimientos innumerables a los civiles, hundió la sociedad en una profunda crisis económica y humanitaria. Hacemos un llamamiento a todas las partes del conflicto a tener prudencia, mostrar la solidaridad social y trabajar activamente para el establecimiento de la paz. Instamos a nuestras Iglesias en Ucrania a trabajar para lograr la armonía social, abstenerse de participar en la confrontación y de apoyar el desarrollo del conflicto.

Esperamos que la división entre los creyentes ortodoxos en Ucrania sea vencida sobre la base de las normas canónicas existentes, que todos los cristianos ortodoxos de Ucrania vivan en paz y armonía, y que las comunidades católicas del país contribuyan a ello, para que nuestra hermandad cristiana sea aún más evidente.

En el mundo de hoy, multifacético y al mismo tiempo unido por el destino común, los católicos y los ortodoxos están llamados a colaborar fraternamente para anunciar el Evangelio de la salvación, dar testimonio común de la dignidad moral y la auténtica libertad humana, “para que el mundo crea” (Juan 17, 21). Este mundo, en el que se están socavando rápidamente los fundamentos morales de la existencia humana, espera de nosotros el fuerte testimonio cristiano en todos los ámbitos de la vida personal y social. ¿Podremos en la época crucial dar testimonio conjunto del Espíritu de la verdad? De esto depende, en gran medida, el futuro de la humanidad.

Que Jesucristo, Dios Hombre, Nuestro Señor y Salvador, nos ayude en el anuncio valiente de la verdad de Dios y de la Buena Noticia de salvación. El Señor nos fortalece espiritualmente con su promesa infalible: “No tengáis miedo, pequeño rebaño, que el Padre, en su bondad, ha decidido daros el reino” (Lucas 12, 32). Cristo es una fuente de alegría y de esperanza. La fe en él transfigura la vida del ser humano, la llena de significado. Lo han vivido por su propia experiencia todos aquellos de los que se puede decir con las palabras de San Pedro Apóstol: “Antes, ni siquiera erais pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios; antes Dios no os tenía compasión, pero ahora tiene compasión de vosotros” (1 Pedro 2, 10).

Llenos de gratitud por el don de comprensión mutua que se manifestó en nuestra reunión, nos dirigimos con esperanza a la Santísima Madre de Dios, haciendo solicitud con las palabras de la antigua oración: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios”. Que la Santísima Virgen María con su amparo fortalezca la hermandad de todos que la veneran, para que ellos, en un momento determinado por Dios, se junten, en paz y concordia, en el único pueblo de Dios, ¡sea glorificado el nombre de la Trinidad Consustancial e Inseparable!

Francisco Obispo de Roma, Papa de la Iglesia Católica.- Kiril Patriarca de Moscú y Toda Rusia.-

12 de febrero de 2016, La Habana (Cuba).-

 

NOTA 2.-

La Cuaresma es camino hacia la Pascua, y nos encontramos ya en el segundo domingo. Domingo de la transfiguración del Señor. En el camino hacia la Pascua, en este segundo domingo se nos propone como un adelanto de la meta, al presentarnos a Jesús en su misterio de la transfiguración.

Subió Jesús a un monte alto. El monte, como lugar de elevación, de encuentro con Dios. Y se llevó consigo a tres de sus discípulos, no a todos: Pedro, Juan y Santiago. Estos serán testigos aquí y en otros momentos de esa cercanía e intimidad que Jesús viene a mostrarles para todos los hombres. Y en clima de oración, el aspecto de su rostro cambió (se transfiguró) y sus vestidos brillaban de blancos. Pedro y sus compañeros estaban como somnolientos y al despertarse con ese fulgor que salía de Jesús, exclama: «Qué bien se está aquí, Maestro». Una nube les cubrió a todos y se asustaron. Y en ese momento, Dios Padre les mostró a su Hijo amado.

Qué estampa más bonita, para la contemplación y la oración del tiempo cuaresmal. En esta Cuaresma Jesús quiere elevarnos de nivel, llevarnos consigo a su monte santo. No podemos continuar con una vida rastrera, a ras de tierra, topándonos cada día con los mismos problemas. Hemos de levantar el vuelo e ir con Jesús a lo alto, para mirar nuestra vida desde otra perspectiva, desde la perspectiva de Dios. Y si vamos con Él, Él nos muestra su identidad más profunda: Él es Dios, que ha tomado nuestra carne, nuestra vida. Y en esta carne nuestra nos ha mostrado la gloria de Dios. La gloria de Dios ya no es algo ajeno al hombre, la gloria de Dios se muestra en el rostro humano del Hijo amado y en el rostro de cada persona, especialmente de aquellos que sufren.

En esa relación profunda con Jesús, estamos llamados a experimentar una paz y un gozo que nadie más puede darnos: «Qué bien se está aquí», con Jesús, acogiendo la misericordia de Dios que nos trata como hijos, como amigos. Desde ese gozo y esa paz, estamos llamados a salir al encuentro de cada persona humana para anunciarle nuestra experiencia de Dios y la buena noticia de su salvación para todos. No podemos guardar lo que hemos visto y oído, lo que hemos experimentado junto a Él. Necesitamos comunicarlo, participarlo a otros. Este es el gozo del evangelio y de la evangelización. Esta es la urgencia misionera, que no pase la vida de los demás sin tener noticia de esta nueva vida y puedan disfrutarla cuanto antes.

El encuentro con Jesús, el Hijo amado del Padre, nuestro hermano mayor, que ha venido a la tierra para encontrarnos y salvarnos, es algo que cambia la vida. La experiencia de Dios misericordioso, que se ha revelado en el rostro humano de Jesús, es la pauta principal de la evangelización, que no se impone a nadie, sino que se propone amablemente, aunque a veces escuece.

A veces se plantea la vida cristiana como una carrera de obstáculos en la que prima nuestro esfuerzo. La Cuaresma entonces consiste en un conjunto de prácticas que hacen más austera nuestra vida y nos permiten adelgazar en el alma y en el cuerpo. También es algo de eso. Pero principalmente la Cuaresma es encuentro con Cristo, que es tentado y vence la tentación, con Cristo que en el monte se transfigura y manifiesta la gloria de Dios en su rostro humano, con Cristo que nos invita a subir con él a Jerusalén para participar de su Pascua, de su muerte y de su resurrección. La Cuaresma ante todo es tiempo de gracia y de salvación. Tiempo de misericordia, para alcanzarla y repartirla. Tiempo para ejercitarse en el amor al prójimo, actuando las obras de misericordia.

Subamos a Jerusalén con Jesús, vayamos y muramos con él para resucitar con él a una vida nueva.

 

 

Recibid mi afecto y mi bendición: + Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

Mes de Enero de 2016

Pax Nobis

Queridos cofrades, pidamos a Nuestra Señora que el  año nuevo nos ayude a amar un poco más a su Hijo, y en consecuencia a Ella. Amén.  

Las intenciones del Papa para el  mes enero son las siguientes:

Universal:Diálogo interreligioso. Que el diálogo sincero entre hombres y mujeres de diversas religiones conlleve frutos de paz y justicia.

Misionera: Por la evangelización: Unidad de los cristianos.- Para que mediante el diálogo y caridad fraterna con la gracia del Espíritu Santo, se superen las divisiones entre cristianos.

 

Festividades especialmente importantes de este mes: Día 1: Jornada de Oración por la Paz.  Día 6: Epifanía del Señor.- Día del Catequista Nativo y IEME. Día 17: Jornada mundial de Migraciones.- Día 18 Octavario de Oración por la unidad de los Cristianos.- Día 24: Jornada de la Infancia Misionera.

 

Notas:

a) En el libro El Diálogo,  de Santa Catalina de Siena, Dios le dice a la santa, hablando de la oración: “De donde tenéis que el glorioso Tomás de Aquino adquirió su ciencia más por la dedicación a la oración,  elevación de la mente y luz del entendimiento que por el  estudio humano. El fue una lumbrera que puse en el cuerpo místico de la Iglesia, extinguiendo las tinieblas del error. Y si te vuelves al glorioso San Juan Evangelista, ¡cuánta luz adquirió en el precioso pecho de Cristo mi Verdad! Con esa luz adquirida evangelizó desde aquel momento por tiempo tan largo.”.  Ya lo dicen los Salmos: Sí  el Señor no vigila la ciudad,…

En el libro de la Sabiduría:  Estima de Salomón por la Sabiduría.- 7:7 Por eso oré, y me fue dada la prudencia,/supliqué, y descendió sobre mí el espíritu de la Sabiduría./7:8 La preferí a los cetros y a los tronos, y tuve por nada las riquezas en comparación con ella./ 7:9 No la igualé a la piedra más preciosa, porque todo el oro, comparado con ella, es un poco de arena; y la plata, a su lado, será considerada como barro./ 7:10 La amé más que a la salud y a la hermosura, y la quise más que a la luz del día, porque su resplandor no tiene ocaso. 7:11 Junto con ella me vinieron todos los bienes, y ella tenía en sus manos una riqueza incalculable./ 7:12 Yo gocé de todos esos bienes, porque la Sabiduría es la que los dirige, aunque ignoraba que ella era su madre. /7:13 La aprendí con sinceridad y la comunico sin envidia, y a nadie le oculto sus riquezas. /7:14 Porque ella es para los hombres un tesoro inagotable: los que la adquieren se ganan la amistad de Dios, ya que son recomendados a él por los dones de la instrucción. /Invocación a Dios, fuente de Sabiduría“.  

La diversidad de carismas (S. Pablo: 1 Co 12,4-11): “4 Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo; 5 y diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; 6 y diversidad de acciones, pero Dios es el mismo, que obra todo en todos. 7 A cada uno se le concede la manifestación del Espíritu para provecho común: 8 a uno se le concede por el Espíritu palabra de sabiduría, a otro palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a uno fe en el mismo Espíritu, a otro don de curaciones en el único Espíritu; 10 a uno poder de obrar milagros, a otro profecía, a otro discernimiento de espíritus; a uno diversidad de lenguas, a otro interpretación de lenguas. 11 Pero todas estas cosas las realiza el mismo y único Espíritu, que las distribuye a cada uno según quiere”.

De lo transcrito, a mi juicio,  se deduce: La gran importancia de la oración. Jesús no para de decirnos  que pidamos cosas al Padre, y que insistamos con ocasión y sin ella (esto último es de San Pablo), y que se las pidamos con fe. Dios, de una manera u de otra, siempre atenderá nuestra plegaria. Y, además, es su voluntad que lo que se  conceda no debe redundar exclusivamente en beneficio del solicitante sino que debe aprovechar a todos, porque todos formamos parte del Cuerpo Místico. Si Dios nos concede unos conocimientos, lo hace para que esos conocimientos aprovechen a la comunidad. Es necesario repartirlos, lo mismo que es necesario repartir nuestro tiempo, nuestros bienes,… Y en ese reparto, los beneficiados deben ser todos, sin preferencia alguna. Dios ha venido para salvar a todos los enfermos sin distinción, porque todos los enfermos precisan de su curación.  ¿Está menos necesitado de curación un rico que un pobre?  No soy nada partidario, por muy de moda que estén, de las opciones preferenciales.      

b) La evangelización.- Todos estamos obligados a evangelizar en la medida de nuestras posibilidades, porque   todos  estamos  obligados  a  hacer participes a los demás de la FELICIDAD que sentimos, o deberíamos sentir, al tratar de hacer la voluntad del Padre (Padrenuestro).

Jesús nos dice que la mujer que encuentra la perla, llena de alegría, lo va contando a todos con lo que se encuentra. En consecuencia,  nosotros, que tenemos la suerte de haber conocido “La Buena Nueva”, estamos obligados a  hacer participes de nuestra alegría a todos y a cada uno, sin excepción, de los que nos rodea.

Pero la única forma que tenemos de comunicar nuestra alegría, es estando en contacto permanente con la Fuente de la Alegría, Jesús y Nuestra Madre, que son quienes nos la proporcionan, sin Él y sin la ayuda de la Madre, para nosotros, nada, pero absolutamente nada,  tiene sentido. Nadie proporciona calor sino no tiene calor. No se puede dar lo que no se tiene.      

Nos dice la Biblia: "No desees las riquezas del impío ni envidies la suerte del pecador"

c) Dialogo.- Cuando ya estaba en primero o en segundo de Derecho lo que estaba de moda era tener angustia. Si no tenías angustia no eras nadie. El tener angustia era señal de que se estaba al día. Hoy la moda es el dialogo, si no estás dispuesto a dialogar estás condenado, cual leproso, al infierno eterno. El peor insulto que se puede recibir en estos momentos es el de “no es dialogante”.  

Es preciso dialogar, no se sabe bien sobre qué, pero hay que dialogar. Por las noches, al hacer el examen de conciencia, debemos de preguntarnos si hemos dialogado, y tener un profundo dolor de corazón si no lo hemos hecho.

En esta situación y para librarme de la pena eterna, yo estoy presto a dialogar con todos y cada uno de los que quieran dialogar conmigo sin condición (suspensiva o resolutoria) previa alguna. Pero hago saber, para evitar malos entendidos,  al que quiera dialogar  conmigo, que yo tengo, como dogmas de fe:   el Credo de los Apóstoles,  el Credo de Nicea,  el Credo, prácticamente desconocido, del Beato Paulo VI,  la Inmaculada Concepción de María y su Asunción a los cielos. Ah, se me olvidaba, y no solo no condeno sino que me parecen muy acertados los concilios de Trento y Vaticano I.

Y dado que nadie me ha explicado la forma en que debo dialogar, me he buscado un modelo de dialogo. La conversación de Jesucristo con la samaritana.  Jesús, a propósito o casualmente, se encuentra con la samaritana en un  pozo cercano a un pueblo. Jesús toma la iniciativa, y le pide que le de agua del pozo. La samaritana no le niega el agua (el agua no se niega a nadie), pero se extraña de que un judío pida a una samaritana agua, y así se lo hace saber. Jesús da un giro a la conversación, y va a lo que le interesa,  la conversión de la samaritana. Si supieras quien te pide agua, no solo le darías el agua, sino que tú le pedirías el agua viva que te quitaría  la sed para siempre. Con ellos se da comienzo a un tira y afloja, en el que Jesús va evangelizando poco a poco a la samaritana.

Y cuando la mujer dice a Jesús que no tiene marido (que es una expresión ambigua ya que  podría entenderse que no lo tenía  porque estuviera soltera, viuda, o mal casada, eso no lo aclara, dejando que su interlocutor interprete lo que quiera), Jesús, que lo sabe todo,  no se anda con disimulos, y le contesta, que ha dicho la verdad, que no tiene marido porque  la persona con la que convive no es tu marido, es decir que no vive bien.  ¡No fue políticamente correcto! ¡Qué cosas tenía Jesús!

Como consecuencia de la conversación, la samaritana si bien no cree que la persona con la que habla sea el mesías, si tiene muy claro que está ante un gran profeta, y le pide consejos y opiniones.

¿Qué sacamos de esta conversación evangélica? Que Jesús no se anda con rodeos, que lo que le pretende en todo caso es la conversión de los pecadores. Que si la samaritana vive con un hombre que no es su marido, no disimula, en base a una caridad no muy entendible, esa situación, sino que la reconoce, no la alaba, pero la utiliza para hacer el bien.

En la actualidad, olvidándose que la luz está para alumbrar y no para esconderla, parece que el querer evangelizar está mal visto.  Los jerarcas nacionales de Caritas ocultan o por lo menos tratan de disimular que es una obra de la Iglesia. Una cosa es, y está muy requetebién,  que no se discrimine por razón de creencias a los beneficiados de la caridad, y otra muy diferente que no se manifieste que es una obra de la Iglesia. La Iglesia ama a los necesitados y dentro de sus posibilidades procura remediar sus problemas.  ¿Es que la Iglesia se avergüenza de Caritas?

Asociaciones pretendidamente católicas, procuran hacer todo lo posible, y efectivamente lo consiguen, para   no parecer que son católicas, para no ofender a los otros, y así nos va.

Parece como si nos hubiéramos olvidado de lo que nos dice Mateo (7, 13-14): La puerta estrecha.- “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;  porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.

Si el Señor en su infinita misericordia nos ha concedido, sin mérito alguno por nuestra parte, el don de ser católicos, pues démosle  las gracias por ello, y procuremos, en contraprestación mínima,  actuar como tales, que solo con su ayuda lo conseguiremos.   

Mi consejo: que Caritas y las asociaciones, mediten el pasaje de la samaritana.

Y nosotros, a rezar por unos y por otros.                  

d) Año nuevo, vida nueva. Siempre comenzamos el año haciendo buenos propósitos, que luego, en la mayor parte de los casos, no cumplimos. Ese incumplimiento se debe, en muchos casos, a que nos hacemos unos propósitos difíciles de cumplir.  En este año que viene, año de la Misericordia, debemos hacer unos propósitos sencillos: vamos a rezar todos los días, al mediodía, el Ángelus (en Pascua el Regina), o los sábados la Sabatina, o dar un beso a María antes de acostarnos,… Y en todo caso, confesarnos con alguna mayor frecuencia. 

         

HABLA EL PAPA

 

A.      El Papa Francisco dirigió el viernes (25 diciembre) su mensaje Urbi et Orbi con ocasión de la Navidad. El Santo Padre aseguró que solo «la misericordia de Dios puede liberar a la humanidad de tantas formas de mal, a veces monstruosas, que el egoísmo genera en ella. La gracia de Dios puede convertir los corazones y abrir nuevas perspectivas para realidades humanamente insuperables».

El Papa nos confirma  lo que dice el Salmo (126): si el Señor no construye la ciudad,… El señor, es cierto, quiere construir la ciudad y vigilar la ciudad; pero nos exige que haya albañiles, que haya centinelas. El Señor quiere que haya muchos pastores para su mies, pero nos pide que se lo pidamos. Aunque, incluso, para pedírselo, precisemos de su ayuda, tenemos que pedírselo, así de sencillo. Dios no para de darnos denarios y más denarios, pero nos pide que se los devolvamos. ¡Oración, oración y oración!

 

B.      El Papa en la homilía de la Misa de Gallo dijo que uno de los grandes males de la sociedad moderna es la indiferencia.- Ha dicho: “El gozo y la alegría nos aseguran que el mensaje contenido en el misterio de esta noche viene verdaderamente de Dios. No hay lugar para la duda; dejémosla a los escépticos que, interrogando sólo a la razón, no encuentran nunca la verdad. No hay sitio para la indiferencia, que se apodera del corazón de quien no sabe querer, porque tiene miedo de perder algo. La tristeza es arrojada fuera, porque el Niño Jesús es el verdadero consolador del corazón”.

NOTA 1.-

 

LA IGLESIA EN ESPAÑA

 

a)      Monseñor Demetrio Fernández.- Obispo de Córdoba.-  Navidad y familia. “La familia se constituye por la unión de los esposos que normalmente se convierten en padres. Varón y mujer, creados en igualdad de dignidad fundamental, son distintos para ser complementarios”. NOTA 2.-

 

b)      El obispo de Alcalá de Henares, Don Juan Antonio Reig, ha organizado como preparación de la Navidad, una especie de procesión de niños y jóvenes cantando villancicos por la ciudad. Partían de diferencies Iglesias y Colegios, y se reunieron en un lugar céntrico, y con sus canciones alegraron al vecindario. Fue un acto religioso, muy alegre y divertido, pero esencialmente religioso. Fueron, por unos momentos, los ángeles que anunciaron a los vecinos que el Niño Jesús iba a nacer, y que sería conveniente ir al pesebre a adorarle.

Asimismo ha preparado, para los niños, una forma de escribir una carta a los Reyes Magos, muy cristiana, que puede servir, y de hecho servirá, perfectamente de catequesis.

A los que tengan interés por saber más pueden entrar en internet en los sitios siguientes:

 

LA IGLESIA EN EL MUNDO

 

El cardenal guineano Robert Sarah es el personaje del 2015 para INFOVATICANA. Por su defensa de la Cristiandad ante las dos grandes amenazas diabólicas: El fundamentalismo islámico y la ideología de género. Su discurso ante el Sínodo y su libro “Dios o Nada” han sido de los textos más leídos del año que hoy termina.

 

MEDITACIÓN

 

Otra meditación anómala.

Hace ya mucho tiempo se decía esta historia: Estaban reunidos en un  salón, tres religiosos, uno era franciscano, otro dominico, y el tercero jesuita. En un momento determinado de la reunión, se fue la luz, y la sala quedo a oscuras. Ante esta situación, el franciscano, se puso a rezar, el dominico, comenzó a meditar sobre la energía eléctrica, y el jesuita, se levanto y cambio los plomos. La luz volvió a la sala de reuniones.  

Ya sé que se han sacado muchas conclusiones de este comentario. Yo voy a sacar la mía.

Si el franciscano no se hubiera puesto a rezar, el dominico no hubiera logrado los conocimientos científicos suficientes, y sin el rezo del franciscano, ni los estudios del dominico, el jesuita no hubiera sabido que había que cambiar los plomos.

Los tres son imprescindibles, porque los tres forman parte del Cuerpo Místico de la Iglesia. Cada uno tiene los dones del Espíritu Santo ha querido libremente darle (Los dones del Espíritu Santo son hábitos sobrenaturales infundidos por Dios en las potencias del alma para recibir y secundar con facilidad las mociones del propio Espíritu Santo al modo divino o sobrehumano). Y los ha dado no solo para el bien espiritual del receptor (repito lo supra dicho), sino fundamentalmente para el bien de su Iglesia (Cuerpo Místico).   No es mejor ni peor la persona que  recibe el don, sea el que sea, desde el más humilde al más mayestático, sino el que responde más y mejor al don recibido.  S. Mateo, 11, 25-26, En aquel tiempo, hablando Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así fue de tu agrado…

El día que te levantas con pie izquierdo (¿por qué se dirá el pie izquierdo y no el derecho?). Has dormido fatal, te duele la cabeza, el estomago, los pies, los oídos y los dientes. Tu deseo, tu máximo deseo, es volver a meterte en la cama, y dormir, tal vez soñar… Pero en ese preciso  instante Jesús, por mediación de su Madre, te concede la gracia de verle en una estampa, foto, pintura,… ¡crucificado!  Y resulta, que ya no has dormido tan mal, parece que los dolores se van pasando,… Que todo eso ya no es solo tuyo, que ya son también de Ellos. Venid a mí los que estéis cansados,…  porque mi carga es suave y mi yugo ligero. Si no risas, por lo menos una sonrisa aparece en tus labios. Has visto los ojos misericordiosos de la Madre, que te muestra a su Hijo.  Y junto a tu sonrisa, en África central, en los bosques del Perú, en la casa de la izquierda de tu misma planta, un problema se ha resuelto inesperadamente. Jesús, Madre de Jesús, vosotros que lo podéis todo, haced (imperativo) que os quiera. 

Por todo ello, el lema agustiniano,  In necessariis unitas, in dubiis libertas, in omnibus carita (En lo esencial, unidad; en lo dudoso, libertad; en todo, caridad) debe ser nuestro gran leitmotiv.  

 

POESÍA.- 

Creo que ya la he puesto alguna vez, pero me gusta tantísimo; es de Lope de Vega

 


¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?

¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,

que a mi puerta, cubierto de rocío,

pasas las noches del invierno oscuras?

 

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,

pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,

si de mi ingratitud el hielo frío

secó las llagas de tus plantas puras!

 

¡Cuántas veces el ángel me decía:

«Alma, asómate ahora a la ventana,

verás con cuánto amor llamar porfía»!

 

¡Y cuántas, hermosura soberana,

«Mañana le abriremos», respondía,

para lo mismo responder mañana!


 

Os reitero, una vez más, que se admiten, mejor dicho se agradecerá infinitamente, toda clase de sugerencias y colaboraciones para tratar de que estas cartas nos sirvan para acrecentar nuestro amor a la Virgen María.

 

Un fuertísimo abrazo.  Sursum corda. Habemos ad Dominum.  Paco

 

 

NOTA 1.-

Homilía del Papa Francisco en la Misa del Gallo 2015 de la Natividad del Señor

En esta noche brilla una «luz grande» (Is 9,1); sobre nosotros resplandece la luz del nacimiento de Jesús. Qué actuales y ciertas son las palabras del profeta Isaías, que acabamos de escuchar: «Acreciste la alegría, aumentaste el gozo» (Is 9,2). Nuestro corazón estaba ya lleno de alegría mientras esperaba este momento; ahora, ese sentimiento se ha incrementado hasta rebosar, porque la promesa se ha cumplido, por fin se ha realizado.

El gozo y la alegría nos aseguran que el mensaje contenido en el misterio de esta noche viene verdaderamente de Dios. No hay lugar para la duda; dejémosla a los escépticos que, interrogando sólo a la razón, no encuentran nunca la verdad. No hay sitio para la indiferencia, que se apodera del corazón de quien no sabe querer, porque tiene miedo de perder algo. La tristeza es arrojada fuera, porque el Niño Jesús es el verdadero consolador del corazón.

Hoy ha nacido el Hijo de Dios: todo cambia. El Salvador del mundo viene a compartir nuestra naturaleza humana, no estamos ya solos ni abandonados. La Virgen nos ofrece a su Hijo como principio de vida nueva. La luz verdadera viene a iluminar nuestra existencia, recluida con frecuencia bajo la sombra del pecado. Hoy descubrimos nuevamente quiénes somos. En esta noche se nos muestra claro el camino a seguir para alcanzar la meta. Ahora tiene que cesar el miedo y el temor, porque la luz nos señala el camino hacia Belén. No podemos quedarnos inermes. No es justo que estemos parados. Tenemos que ir y ver a nuestro Salvador recostado en el pesebre. Este es el motivo del gozo y la alegría: este Niño «ha nacido para nosotros», «se nos ha dado», como anuncia Isaías (cf. 9,5). Al pueblo que desde hace dos mil años recorre todos los caminos del mundo, para que todos los hombres compartan esta alegría, se le confía la misión de dar a conocer al «Príncipe de la paz» y ser entre las naciones su instrumento eficaz.

Cuando oigamos hablar del nacimiento de Cristo, guardemos silencio y dejemos que ese Niño nos hable; grabemos en nuestro corazón sus palabras sin apartar la mirada de su rostro. Si lo tomamos en brazos y dejamos que nos abrace, nos dará la paz del corazón que no conoce ocaso. Este Niño nos enseña lo que es verdaderamente importante en nuestra vida. Nace en la pobreza del mundo, porque no hay un puesto en la posada para Él y su familia. Encuentra cobijo y amparo en un establo y viene recostado en un pesebre de animales. Y, sin embargo, de esta nada brota la luz de la gloria de Dios. Desde aquí, comienza para los hombres de corazón sencillo el camino de la verdadera liberación y del rescate perpetuo. De este Niño, que lleva grabados en su rostro los rasgos de la bondad, de la misericordia y del amor de Dios Padre, brota para todos nosotros sus discípulos, como enseña el apóstol Pablo, el compromiso de «renunciar a la impiedad» y a las riquezas del mundo, para vivir una vida «sobria, justa y piadosa» (Tt 2,12).

En una sociedad frecuentemente ebria de consumo y de placeres, de abundancia y de lujo, de apariencia y de narcisismo, Él nos llama a tener un comportamiento sobrio, es decir, sencillo, equilibrado, lineal, capaz de entender y vivir lo que es importante. En un mundo, a menudo duro con el pecador e indulgente con el pecado, es necesario cultivar un fuerte sentido de la justicia, de la búsqueda y el poner en práctica la voluntad de Dios. Ante una cultura de la indiferencia, que con frecuencia termina por ser despiadada, nuestro estilo de vida ha de estar lleno de piedad, de empatía, de compasión, de misericordia, que extraemos cada día del pozo de la oración.

Que, al igual que el de los pastores de Belén, nuestros ojos se llenen de asombro y maravilla al contemplar en el Niño Jesús al Hijo de Dios. Y que, ante Él, brote de nuestros corazones la invocación: «Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación» (Sal 85,8).)     

 

NOTA 2.-

Navidad y familia van muy unidas. La fiesta de Navidad reúne a toda la familia. La fiesta de Navidad es una fiesta de familia. El Hijo de Dios al hacerse hombre se ha hecho miembro de la familia humana y de una familia doméstica. Jesucristo ha santificado la familia.

La familia humana tiene como referencia la comunidad trinitaria. Jesucristo nos ha revelado que Dios es familia, son tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que viven felizmente en el hogar trinitario, el cielo. Y a ese hogar –dulce hogar- convocan a cada persona que viene a este mundo. El Hijo de Dios, segunda persona de Dios, Jesucristo, ha venido a este mundo para llevarnos a esta relación de amor, dándonos su Espíritu Santo. Nuestro destino es entrar en comunión con las personas divinas, ya en este mundo y para toda la eternidad. Más aún, lo que nos constituye en personas es precisamente esta relación. Se trata de vivirla conscientemente y disfrutarla.

Y un icono viviente de esa comunidad trinitaria es la santa Familia de Nazaret, compuesta por Jesús, María y José. La entrada en la historia humana de Jesús se ha producido en el seno de una familia humana, con un padre, una madre y un hijo. Y han vivido de su trabajo, en el hogar familiar donde se ejercitan las virtudes domésticas por los lazos del amor de unos con otros. Bien es verdad que la santa Familia de Nazaret es una familia muy singular, pero es modelo para todas las familias por el servicio mutuo, la convivencia, el amor e incluso el cariño y la ternura de unos con otros.

La familia se constituye por la unión de los esposos que normalmente se convierten en padres. Varón y mujer, creados en igualdad de dignidad fundamental, son distintos para ser complementarios. Cuanto más varón sea el varón, mejor para todos en la casa. El aporta particularmente la cobertura, la protección y la seguridad. El varón es signo de fortaleza, representa la autoridad que ayuda a crecer. La mujer tiene una aportación específica, da calor al hogar, acogida, ternura. El genio femenino enriquece grandemente la familia. Cuanto más mujer y más femenina sea la mujer, mejor para todos en la casa. Esa complementariedad puede verse truncada por la falta de uno de ellos, y la familia más amplia –abuelos, tíos- puede suplirla.

La unión complementaria de los esposos los convierte en administradores de la vida. Del abrazo amoroso de los esposos, proceden los hijos. Todo hijo tiene derecho a nacer de ese abrazo amoroso, que no puede sustituirse nunca por la pipeta de laboratorio (fecundación in vitro). Precisamente porque la persona se constituye por la relación –así nos lo muestran las personas divinas-, el hijo tiene derecho a proceder de una relación de amor entre sus padres, y nunca como fruto de un aquelarre químico de laboratorio. Hay muchos que piensan en el derecho a tener un hijo, como si el hijo fuera un objeto, mientras que el hijo es siempre un don, un don de Dios, fruto de la relación amorosa de los esposos, que se abren generosamente a la vida. Todo tipo de fecundación artificial (inseminación artificial y anónima, fecundación in vitro homóloga o heteróloga) rompe esa armonía de la creación por la que los hijos vienen al mundo como personas, fruto de una relación personal de amor entre los esposos.

Los esposos y padres se prolongan en los hijos y, a su vez, son fruto de los abuelos que tienen hoy una importancia enorme en el equilibrio de la sociedad contemporánea. Los niños y jóvenes son el futuro, los abuelos son la memoria del pasado. Todos juntos forman la riqueza de la familia.

Domingo 27 diciembre, en la Misa de 12 de la Catedral, Misa de las familias, donde haremos un homenaje a los que cumplen 25 y 50 años de casados. Venid con todos los hijos, los nietos y los abuelos. Es la fiesta de la Sagrada Familia y queremos darle gracias a Dios por nuestras familias.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

 + Demetrio Fernández, obispo de Córdoba.-

 

 

 

Mes de Febrero de 2016

Pax Nobis

Queridos cofrades, va a comenzar la Cuaresma, pidamos a nuestra Señora, que sepamos aprovechar este periodo de camino hacia la Cruz,  como preparación para celebrar al menos no indignamente  la muerte y resurrección de Jesucristo.  Amén. 

 

Las intenciones del Papa para el  mes enero son las siguientes:

·         Universal: El respeto a la creación. Para que cuidemos de la creación, recibida como un don que hay que cultivar y proteger para las generaciones futuras. 

·         Misionera: Por la evangelización: Pueblos de Asia y la fe cristina. Para que aumente la oportunidad de diálogo y de encuentro entre la fe cristiana y los pueblos de Asia.   

Festividades especialmente importantes de este mes:

·         Día 2: Jornada de la Vida Consagrada. 

·         Día 10: Miércoles de Ceniza.

·         Día 11: Jornada mundial del Enfermo.-

·         Día 14. Colecta de la campaña contra el hambre, Manos Unidas. 

 

Notas: Libro Hecho de los Apóstoles. (6, 1-6) Nácar Colunga).-   

La elección de los diáconos.-  Por aquellos días, habiendo crecido el número de los discípulos, surgió una murmuración de los helénicos contra los  hebreos, porque las viudas aquellas eran mal atendidas en el servicio cotidiano.  Los Doce, convocando al pleno de los discípulos, dijeron: No es razonable que  nosotros abandonemos el ministerio  de la palabra de Dios para servir a las mesas. 3 Echad el ojo, hermanos, de entre vosotros, a siete  varones que gocen de reputación, llenos de espíritu y de sabiduría, a los que encarguemos de este menester,  pues nosotros debemos atender a la oración y al ministerio de la palabra.  Fue bien  recibida la propuesta por toda la muchedumbre, y eligieron a…

 

Los cristianos van creciendo en número, los apóstoles no dan abasto para todo; y se produce un hecho que tiene gran trascendencia: las viudas de los cristianos helénicos no están siendo bien atendidas.  Ello motiva una discusión entre helénicos y hebrero.  Los apóstoles (a los que se supone que son conocedores de los criterios de Jesús), no niegan la trascendencia del hecho, a las viudas hay que cuidarlas. Pero ellos, los apóstoles, tienen una misión más trascendente que no pueden descuidar, el predicar el evangelio y orar.  Y  nombran a unos señores para que se encarguen de llevar a cabo la obra de caridad de cuidar a las viudas.  Está solución a todos les parece bien. Es la solución correcta.

 

En los momentos actuales, en los que el número de presbíteros es escaso y que no para de hablarse, por la jerarquía eclesiástica,  de la importancia de los seglares dentro de la Iglesia, ¿cuántas  que hacen los sacerdotes no podrían ser llevadas a cabo por seglares a los que se preparasen para hacerlo bien?

Como sucede casi siempre, una cosa es predicar y otra dar trigo.

 

¿Qué hace la jerarquía eclesiástica para preparar a los seglares? ¿Qué hacemos los seglares para prepararnos? 

 

HABLA EL PAPA:

A.      «LA MEJOR MANERA DE CONOCER Y DAR A CONOCER A JESÚS».- 3/01/16.- El Papa exhorta a acercarse al Evangelio, meditarlo y encarnarlo en la vida cotidiana.-

Queridos hermanos y hermanas ¡feliz domingo! La liturgia de hoy, segundo domingo después de Navidad, nos presenta el Prólogo del Evangelio de San Juan, en el que se proclama que «el Verbo – o sea la Palabra creadora de Dios – se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn1,14). Esa Palabra, que reside en el cielo, es decir en la dimensión de Dios, ha venido a la tierra a fin de que nosotros la escucháramos y pudiéramos conocer y tocar con las manos el amor del Padre. El Verbo de Dios es su mismo Hijo Unigénito, hecho hombre, lleno de amor y de fidelidad (Cfr. Jn 1,14), es el mismo Jesús.

El evangelista no esconde el carácter dramático de la Encarnación del Hijo de Dios, subrayando que al don de amor de Dios se contrapone la no acogida por parte de los hombres. La Palabra es la luz, y sin embargo los hombres han preferido las tinieblas; la Palabra vino entre los suyos, pero ellos no la han acogido (Cfr. vv. 9-10). Le han cerrado la puerta en la cara al Hijo de Dios. Es el misterio del mal que asecha también nuestra vida y que requiere por nuestra parte vigilancia y atención para que no prevalezca.

El Libro del Génesis dice una bella frase que nos hace comprender esto: dice que el mal está agazapado a la puerta» (Cfr. 4,7). Ay de nosotros si lo dejamos entrar; sería él entonces el que cerraría nuestra puerta a quien quiera. En cambio, estamos llamados a abrir de par en par la puerta de nuestro corazón a la Palabra de Dios, a Jesús, para llegar a ser así sus hijos.

En el día de Navidad ya ha sido proclamado este solemne inicio del Evangelio de Juan; y hoy se nos propone una vez más. Es la invitación de la Santa Madre Iglesia la que acoge esta Palabra de salvación, este misterio de la luz.

Si lo acogemos, si acogemos a Jesús, creceremos en el conocimiento y en el amor del Señor y aprenderemos a ser misericordiosos como Él. Especialmente en este Año Santo de la Misericordia, hagamos de modo que el Evangelio sea cada vez más carne en nuestra vida. Acercarse al Evangelio, meditarlo y encarnarlo en la vida cotidiana es la mejor manera para conocer a Jesús y llevarlo a los demás.

Ésta es la vocación y la alegría de todo bautizado: indicar y donar a los demás a Jesús; pero para hacer esto debemos conocerlo y tenerlo dentro de nosotros, como Señor de nuestra vida. Y Él nos defiende del mal, del diablo, que siempre está agazapado ante nuestra puerta, ante nuestro corazón, y quiere entrar.

Con un renovado impulso de abandono filial, nosotros nos encomendamos una vez más a María: precisamente en el pesebre contemplamos en estos días su dulce imagen de Madre de Jesús y Madre nuestra.

 

B.      9 enero, 2016. El Papa Francisco explica el discernimiento de espíritus en su homilía en la Casa de Santa Marta: ‘Hay que estar atentos a los espíritus que nos alejan de Dios’.

“Las obras de misericordia son el corazón de nuestra fe”. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta tras la pausa navideña. Deteniéndose en la primera lectura, tomada de la Primera Carta de San Juan Apóstol, el Pontífice advirtió que es necesario estar atentos ante la mundanidad y ante aquellos espíritus que nos alejan de Dios, que se ha hecho carne por nosotros:

“Permanecer en Dios”. El Santo Padre Francisco desarrolló su homilía a partir de esta afirmación del Apóstol Juan. “Permanecer en Dios – dijo  – es un poco el alcance y el estilo de la vida cristiana”. Porque un cristiano “es el que permanece en Dios”, el que “tiene en sí al Espíritu Santo y se deja guiar por Él”. Al mismo tiempo – prosiguió – el Apóstol pone en guardia al hecho de dar “fe a todo espíritu”. De modo que es necesario poner “a prueba a los espíritus, para comprender si provienen, verdaderamente, de Dios. “Y ésta – afirmó el Papa –  es la regla cotidiana de vida que nos enseña Juan”.

¿Pero qué quiere decir entonces “poner a prueba a los espíritus”? –  se preguntó –. Y añadió que no se trata de “fantasmas”. Sino que se trata de “probar”, ver “qué sucede en mi corazón”, cuál es la raíz “de lo que estoy sintiendo ahora, y de dónde viene. “Esto es poner a prueba –  dijo el Papa – para saber si lo que “siento viene de Dios” o viene de otro, “del anticristo”.

Discernir lo que sucede en nuestra alma

La mundanidad – reafirmó Francisco –  es precisamente “el espíritu que nos aleja del Espíritu de Dios, que nos hace permanecer en el Señor”. Por tanto – volvió a preguntarse – ¿cuál es el criterio para “hacer un discernimiento correcto acerca de lo que sucede en mi alma?”. Y respondió que el Apóstol Juan da uno solo: “Todo espíritu que reconoce a Jesucristo que vino en la carne, es de Dios, y todo espíritu que no reconoce a Jesús, no es de Dios”: “El criterio es la Encarnación. Yo puedo sentir tantas cosas dentro, incluso cosas buenas, ideas buenas. Pero si estas ideas buenas, estos sentimientos, no me conducen a Dios que se ha hecho carne, no me conducen al prójimo, al hermano, no son de Dios. Por esta razón, Juan comienza este pasaje de su Carta diciendo: ‘Este es el mandamiento de Dios: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos recíprocamente’”.

Las obras de misericordia están en el centro de nuestra fe

Podemos hacer “tantos planes pastorales” –  añadió el Papa –  e imaginar nuevos “métodos para acercarnos a la gen-te”, pero “si no seguimos el camino de Dios que vino en la carne, del Hijo de Dios que se ha hecho hombre para caminar con nosotros, no estamos en el camino del buen espíritu: es el anticristo, es la mundanidad, es el espíritu del mundo”: “¡Cuánta gente encontramos en la vida que parece espiritual!: ‘Pero, ¡qué persona espiritual, ésta!’; pero no hables de hacer obras de misericordia. ¿Por qué? Porque las obras de misericordia son precisamente lo concreto de nuestra confesión, que el Hijo de Dios se ha hecho carne: visitar a los enfermos, dar de comer a quien no tiene comida, cuidar a los descartados… Obras de misericordia: ¿por qué? Porque cada hermano nuestro, que debemos amar, es carne de Cristo. Dios se ha hecho carne para identificarse con nosotros. Y con el que sufre, es Cristo quien lo sufre”.

Si el espíritu viene de Dios me lleva al servicio a los demás “No dar fe a todo espíritu y estar atentos  – reafirmó el Papa – poner a prueba a los espíritus para saber si provienen verdaderamente de Dios”. Y subrayó que “el servicio al prójimo, al hermano, a la hermana que tiene necesidad”, que “tiene necesidad incluso de un consejo, que tiene necesidad de ser escuchado”, “estos son los signos de que vamos por el camino del buen espíritu, es decir, el camino del Verbo de Dios que se ha hecho carne”:

“Pidamos al Señor hoy la gracia de conocer bien qué cosa sucede en nuestro corazón, qué cosa nos gusta hacer, es decir, lo que a mí me toca más: si el espíritu de Dios, que me lleva al servicio de los demás, o el espíritu del mundo que gira en torno a mí mismo, a mis cerrazones, a mis egoísmos, a tantas otras cosas… Pidamos la gracia de conocer qué cosa sucede en nuestro corazón”.

C.      «No se trata solo de hacer asistencia social sino de ofrecer la fuerza del Evangelio».- 25/01/16. NOTA 1.-

 

LA IGLESIA EN ESPAÑA

Antonio Cañizares Llovera.- Cardenal y Arzobispo de Valencia.- La familia, urgencia inexcusable.-

NOTA 2.-

 

LA IGLESIA EN EL MUNDO

19/01/16 (Catholic Herald).- El cardenal Dolan pide a los fieles participar en la campaña «9 días por la Vida».- El cardenal Dolan ha llamado a los fieles norteamericanos a participar en la campaña «9 días por la Vida». El prelado, director del comité de obispos norteamericanos de actividades Pro Vida ha urgido a todos los que se preocupan de «la tragedia del aborto» a comprometerse con una «visión de vida y amor, una visión que no excluya a nadie».

El punto fuerte de la campaña es una novena, entre el 16 y el 24 de enero, cuya «intención principal es poner fin al aborto». La campaña hace uso de algo que hace décadas los fundadores del movimiento pro vida jamás hubieran imaginado: los medios sociales. La intención es compartir la novena con la comunidad en las redes sociales a tevés de publicaciones, videos y selfies con la etiqueta.

Cada día la guía de oración -en inglés o español- puede obtenerse a través de un app, email o mensaje de texto y la gente puede seguir la campaña de la novena en Twitter, Instagram o Facebook. Todos los participantes pueden expresar por qué se sienten parte del movimiento pro vida y qué significa para ellos; pueden también recibir diariamente recordatorios para la oración vía correo electrónico o mensajería, además de sugerencias para lecturas. Además de la oración dedicada a poner fin al aborto existe un enfoque hacia una variedad de diversos asuntos. Se alienta a los participantes a discutir dichas cuestiones e incluso se ofrecen temas de discusión y actividades según el caso. «La mayoría de los norteamericanos se oponen a la política que permite el aborto prácticamente por cualquier causa, y sin embargo muchos aún no se han percatado de que eso es lo que el Tribunal Supremo ha decretado», dijo el cardenal Dolan en una declaración el pasado quince de enero.

Las causas Roe vs.Wade y Doe vs. Bolton vistas por el Tribunal Supremo en 1973 legalizaron el aborto prácticamente a pedido.

«La mayoría quiere proteger al niño no nacido en las últimas etapas del embarazo, regular o limitar la práctica del aborto y parar el uso de los impuestos para la destrucción de niños no nacidos», aseguró el cardenal. «Aun muchos no apoyan importantes metas del movimiento pro-vida y no se identifican como pro-vida, este hecho debe llevarnos a examinar cómo presentamos nuestra visión pro-vida a otros».

Lobby abortista: El purpurado dijo que «aunque a los norteamericanos les sigue molestando el aborto», el lobby abortista bien financiado siente que «el aborto debe ser celebrado como un bien positivo para las mujeres y la sociedad, y los que no lo proveen en conciencia deben ser condenados por practicar medicina de baja calidad y presentar una ‘guerra contra las mujeres’». Expresó, igualmente, su pesar de que en el 2015 la legislatura no hubiera adoptado la Ley Antidiscriminatoria del Aborto, la cual habría protegido el derecho de todos aquellos que laboran en los servicios médicos de rehusarse a participar en abortos optativos debido a sus creencias religiosas u objeciones de carácter moral.

«A pesar de que esto es preocupante», dijo el cardenal Dolan, «es también una oportunidad». Los militantes pro-vida deben alcanzar a una «gran mayoría de norteamericanos», que están «abiertos a escuchar un mensaje de reverencia a la vida... Nosotros, que presentamos un mensaje pro-vida debemos siempre buscar mejores mensajeros», dijo. «Una causa que muestra el inexpresable gran valor de todos y cada uno de los seres humanos no puede mostrar desdén o irrespeto por ningún ser humano», añadió.  El cardenal también dijo que el Año de la Misericordia convocado por el papa Francisco es un tiempo para que los hombres y mujeres encuentren alivio a través del Proyecto Raquel de la Iglesia Católica, un ministerio para las personas que han sufrido un aborto.

 

MEDITACIÓN

Con la finalidad de facilitar el poder dialogar con un mínimo de solvencia, entiendo que es imprescindible saber cuáles son las verdades que constituyen el núcleo de nuestra Fe. Por ello, la meditación de este mes y siguientes la vamos a llevar a cabo estudiando el credo católico, mediante el estudio y comparación de tres credos: El Credo denominado de los Apóstoles; el Credo de Nicea, y el de Pablo VI. Utilizaré, como libro base, “El Credo del Pueblo de Dios”, de Cándido Pozo, S.I. publicado en la B.A.C. el año 1968.  

¿Por qué se produjo la proclamación del último Credo?  Porque ha sido usual en la historia de la Iglesia, que terminado un concilio ecuménico, se publicara un Credo, como culminación de lo aprobado por el mismo.

Así vemos que el credo que normalmente rezamos los domingos, es el credo del concilio de Nicea. El concilio de Trento y el de Vaticano I, confeccionaron, asimismo, sus credos, si bien siguieron el criterio de dejar inalterado el credo de Nicea, añadiéndole unos apéndices. Al terminar el concilio Vaticano II, muchos padres conciliares pidieron al Papa, Paulo VI, que se proclamara un Credo. De este criterio participaba el Padre Congar, que hizo un proyecto de Credo, por encargo del papa. Proyecto que no debió de gustar al papa, puesto que no hizo caso alguno al mismo.

Está comúnmente aceptado, que la base del credo fue concebida y redactada por Jacque Maritain, con posterioridad a la publicación de su libro El paisano de Garona, en la que se critica severamente cierta posición de la iglesia postconciliar, por considerarla “arrodillada ante el mundo”.  En carta de Maritain al cardenal suizo Charles Jounert de fecha 12 de enero de 1967 expresa que es su deseo que “El Soberano Pontífice redacte una profesión de fe completa y detallada, en la cual sea explícito todo lo que está realmente contenido en el Símbolo de Nicea. Ésta será, en la historia de la Iglesia, la profesión de fe de Pablo VI”. Por encargo del citado cardenal suizo, que había recibido una insinuación  papal, Maritain redacto un  proyecto de Credo, que fue asumido en su casi totalidad por el papa.  Este credo se separa del criterio de los concilios de Trento y Vaticano, que como hemos dicho mantuvieron el credo de Nicea, con la apostilla de unos apéndices. El Credo de Paulo VI, coincidiendo sustancialmente con el credo de Nicea, tiene, como luego veremos una redacción propia.        

En las palabras previas a la proclamación del Credo (Vaticano, 30 de junio de 1968) el Papa dice que hace tal declaración,  por exigencias de su obligación, como sucesor de Pedro,  por mandato de Cristo de confirmar a sus hermanos en la fe, ya que hay un grupo de hombres que está agitado en la fe.   Textualmente nos dice: “Así, pues, este día, elegido por Nos para clausurar el año llamado de la fe, y en esta celebración de los santos apóstoles Pedro y Pablo, queremos prestar a Dios, sumo y vivo, el obsequio de la profesión de fe. Y como en otro tiempo en Cesárea de Filipo, Simón Pedro, fuera de las opiniones de los hombres, confesó verdaderamente, en nombre de los doce Apóstoles, a Cristo, Hijo del Dios vivo, así hoy su humilde Sucesor y Pastor de la Iglesia universal, en nombre de todo el pueblo de Dios, alza su voz para dar un testimonio firmísimo a la Verdad divina, que ha sido confiada a la Iglesia para que la anuncie a todas las gentes.

Queremos que esta nuestra profesión de fe sea lo bastante completa y explícita para satisfacer, de modo apto, a la necesidad de luz que oprime a tantos fieles y a todos aquellos que en el mundo—sea cual fuere el grupo espiritual a que pertenezcan—buscan la Verdad.

Por tanto, para gloria de Dios omnipotente y de nuestro Señor Jesucristo, poniendo la confianza en el auxilio de la Santísima Virgen María y de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo, para utilidad espiritual y progreso de la Iglesia, en nombre de todos los sagrados pastores y fieles cristianos, y en plena comunión con vosotros, hermanos e hijos queridísimos, pronunciamos ahora esta profesión de fe”.

¿Qué valor teológico tiene esta Profesión de fe?  Aunque el mismo Paulo VI dice que no hay que dar a la misma “el carácter de verdadera y propiamente definición dogmatica”, es evidente que por reproducir declaraciones  definidas en los concilios y recogidas en la Tradición de la Iglesia, nos encontramos ante un acto de su magisterio de especial gravedad, como lo muestra las palabras del pontífice antes dichas.

Este Credo sigue la estructura del credo de Nicea, y en él se pueden distinguir, siguiendo su propia estructura,  nueve partes: a) Unicidad y Trinidad de Dios, b) Cristología, c)  Espíritu Santo,  d) Mariología, e) Pecado original, f) Eclesiología, g) Eucaristía, h) Encarnacionismo,  e i) Escatología.  

Continuará…

 

POESIA

 

SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

 

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti,

como tierra reseca, agostada, sin agua.

 

¡Cómo te contemplaba en el santuario

viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios.

 

Toda mi vida te bendeciré

y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré de manjares exquisitos,

y mis labios te alabarán jubilosos.

 

En el lecho me acuerdo de ti

y velando medito en ti,

porque fuiste mi auxilio,

y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

mi alma está unida a ti,

y tu diestra me sostiene.

 

 

Os reitero, una vez más, que se admiten, mejor dicho se agradecerá infinitamente, toda clase de sugerencias y colaboraciones para tratar de que estas cartas nos sirvan para acrecentar nuestro amor a la Virgen María.

Un fuertísimo abrazo.  Sursum corda. Habemos ad Dominum.  Paco

 

 

NOTA 1.-

Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días! En el Evangelio de hoy, el evangelista Lucas antes de presentar el discurso programático de Jesús de Nazaret, resume brevemente su actividad evangelizadora. Es una actividad que Él realiza con el poder del Espíritu Santo: su palabra es original, porque revela el sentido de las Escrituras; es una palabra autorizada, porque manda incluso a los espíritus impuros y estos obedecen (Cfr. Mc 1, 27). Jesús es diferente de los maestros de su tiempo: por ejemplo, Jesús no ha abierto una escuela para el estudio de la Ley, pero va a predicar y enseña por doquier: en las sinagogas, por las calles, en las casas, siempre andando. Jesús también es diferente de Juan Bautista, quien proclama el juicio inminente de Dios, mientras Jesús anuncia su perdón de Padre.

Y ahora entramos también nosotros - imaginamos - que entramos en la sinagoga de Nazaret, la aldea donde creció Jesús hasta llegar casi a los treinta años. Lo que sucede allí es un acontecimiento importante, que traza la misión de Jesús. Él se levanta para leer la Sagrada Escritura. Abre el rollo del profeta Isaías y elige el pasaje en el que está escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres» (Lc 4, 18). Después, tras un momento de silencio lleno de la expectativa de todos, dice, en medio del estupor general: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír» (v. 21).

Evangelizar a los pobres: ésta es la misión de Jesús; según [lo que] Él dice; ésta es también la misión de la Iglesia, y de todo bautizado en la Iglesia. Ser cristiano y ser misionero es la misma cosa. Anunciar e1 Evangelio, con la palabra y, antes aún, con la vida, es la finalidad principal de la comunidad cristiana y de cada uno de sus miembros. Se nota aquí que Jesús dirige la Buena Nueva a todos, sin excluir a nadie, más bien, privilegia a los más lejanos, a los que sufren, a los enfermos, a los descartados de la sociedad.

Pero hagámonos una pregunta: ¿Qué significa evangelizar a los pobres? Significa ante todo acercarse a ellos, significa tener la alegría de servirlos, de liberarlos de su opresión, y todo esto en el nombre y con el Espíritu de Cristo, porque es Él el Evangelio de Dios, es Él la Misericordia de Dios, es Él la liberación de Dios, es Él quien se ha hecho pobre para enriquecernos con su pobreza.

El texto de Isaías, reforzado por pequeñas adaptaciones introducidas por Jesús, indica que el anuncio mesiánico del Reino de Dios venido entre nosotros se dirige de modo preferencial a los marginados, a los prisioneros y a los oprimidos.

Probablemente en tiempos de Jesús estas personas no estaban en el centro de la comunidad de fe. Y podemos preguntarnos: ¿Hoy, en nuestras comunidades parroquiales, en las asociaciones, en los movimientos, somos fieles al programa de Cristo? ¿La evangelización de los pobres, llevarles el feliz anuncio, es la prioridad?

Atención: no se trata sólo de hacer asistencia social, y menos aún actividad política. Se trata de ofrecer la fuerza del Evangelio de Dios, que convierte los corazones, sana las heridas, transforma las relaciones humanas y sociales según la lógica del amor. En efecto, los pobres están en el centro del Evangelio.

Que la Virgen María, Madre de los evangelizadores, nos ayude a sentir fuertemente el hambre y la sed del Evangelio que hay en el mundo, especialmente en el corazón y en la carne de los pobres. Y obtenga para cada uno de nosotros y a toda comunidad cristiana testimoniar concretamente la misericordia, la gran misericordia que Cristo nos ha donado.

 

 

NOTA 2.-

Luchar contra la delincuencia juvenil, contra la droga o la violencia, o contra la prostitución de la mujer y favorecer al mismo tiempo el descrédito o el deterioro de la institución familiar, basada en el matrimonio único e indisoluble entre un hombre y una mujer, o trivializar y desfigurar la verdad y grandeza de la sexualidad, y la unión esponsal del hombre y de la mujer, es cuando menos una ligereza y en todo caso una contradicción y una desfiguración de lo verdadero.

Acabamos de celebrar este domingo pasado la fiesta de la Sagrada Familia. Esto me da pie para hablar de nuevo sobre la familia: el futuro de la humanidad y del mundo se fragua en la familia y pasa a través de ella, porque es el ambiente fundamental del hombre y fermento de progreso humano y moral. El bien del hombre y de la sociedad está profundamente vinculado a la familia. A ella debe la sociedad su propia existencia. Es una exigencia fundamental e imprescindible salvar y promover la verdad que constituye y en la que se asienta la familia, así como los valores y exigencias que ésta presenta. Todos los pueblos y naciones de la tierra son deudores de la institución familiar, verdadera medida de la grandeza de una nación, del mismo modo que la dignidad del hombre es la auténtica medida de la civilización y de una genuina cultura que haga justicia a la verdad y grandeza de la persona humana y su vocación. La familia es el primero y más importante camino del que no puede alejarse ningún ser humano.

Si hay que hablar, por ello, de una renovación o de una regeneración de la sociedad humana, y también de la misma Iglesia, hay que comenzar por la renovación, regeneración, fortalecimiento y consolidación de la familia, asentada sobre el matrimonio único e indestructible, entre un hombre y una mujer, abierto a la vida, institución fundamental para la felicidad de los hombres y la verdadera estabilidad social. Esperar una renovación de la sociedad en sus valores sin una profunda renovación de la familia constituye un espejismo o una quimera sin base. Por esto mismo es necesario luchar y hacer lo imposible para que la familia no sea suplantada ni debilitada por nada ni por nadie, ni por falsas concepciones ni por intereses o políticas que no amparen y salvaguarden su verdad, ni por otros tipos de uniones que la suplantan y que no hacen justicia a lo que es la familia en su misma entraña. Esto lo requiere no sólo el bien privado de toda persona, sino también el bien común de toda sociedad, nación o Estado de cualquier continente.

Nos encontrarnos en unos momentos cruciales para el futuro de la familia. Se requiere no sólo el fortalecimiento interno y espiritual de la familia, sino también una política adecuada y verdadera que favorezca la familia tanto en los aspectos económicos y sociales como en los jurídicos e institucionales; tanto en lo que se refiere a la necesaria formación humana y moral de la adolescencia y juventud, como en lo que se refiere a la previsión y servicios sociales, vivienda, tratamiento fiscal, condiciones necesarias para propiciar el ejercicio de la maternidad y la educación de los hijos. La sociedad tiene la grave responsabilidad de apoyar y vigorizar la familia, y su fundamento que es el matrimonio único e indisoluble entre un hombre y una mujer, abierto a los hijos y empeñado en su educación. La misma sociedad tiene el inexorable deber de proteger y defender la vida, cuyo santuario es la familia, así como dotar a ésta de los medios necesarios –económicos, jurídicos, educativos, de vivienda, trabajo– para que pueda cumplir con los fines que le corresponden a su propia verdad o naturaleza, y asegurar la prosperidad doméstica en dignidad y justicia. Así mismo ha de garantizar los derechos de los hijos a nacer, crecer, educarse en el interior de la familia en el sentido indicado.

Desde los diversos sectores de la vida social hay que apoyar, por tanto, el matrimonio y la familia, facilitándoles todas aquellas ayudas de orden económico social, educativo y cultural que hoy son necesarias y urgentes para que puedan seguir desempeñando en nuestra sociedad sus funciones insustituibles, incluso creando el ambiente social y cultural que proteja a la familia y la fortalezca en su verdad más propia. La familia, por el bien de todos y por el futuro de la sociedad, ha de ser objeto de atención y de apoyo decidido por parte de cuantos intervienen en la vida pública. No ayudar debidamente a la familia constituye una actitud irresponsable y suicida que conduce a la humanidad por derroteros de crisis, deterioro y destrucción de graves e incalculables consecuencias. Algunas posiciones están jugando con fuego, y ya nos estamos quemando. La Iglesia, por amor y servicio al hombre al que se debe, a través de los Papas, de los Obispos, proclama y defiende a tiempo y destiempo el Evangelio de la familia, y denuncia en ocasiones, algunas de esas posiciones que tienen que ver con muchos aspectos con la verdad del hombre y de la mujer, con lo que es el amor y el matrimonio, con lo que es la verdad y la grandeza de la sexualidad, con lo que es la vida y las fuentes de la vida, con lo que es la dignidad de la persona humana, con lo que son las exigencias de justicia social, y con tantas y tantas cosas que señala en su magisterio.

Educadores, escritores, políticos y legisladores, no pueden dejar de tener en cuenta que gran parte de los problemas sociales, y aun personales, de hoy tiene sus raíces en los fracasos o carencias de la vida familiar. Luchar contra la delincuencia juvenil, contra la droga o la violencia, o contra la prostitución de la mujer y favorecer al mismo tiempo el descrédito o el deterioro de la institución familiar, basada en el matrimonio único e indisoluble entre un hombre y una mujer, o trivializar y desfigurar la verdad y grandeza de la sexualidad, y la unión esponsal del hombre y de la mujer, es cuando menos una ligereza y en todo caso una contradicción y una desfiguración de lo verdadero. Son muchas, tal vez demasiadas, las ligerezas y contradicciones que en este sentido se han producido en nuestra sociedad durante bastante tiempo y parece que existe el empeño por parte de algunos en seguir incurriendo en ellas, agravándolas, con la difusión de modelos, concepciones o formas de vida que se difunden y aun con nuevas legislaciones que atentan a la entraña de la institución familiar.

Es particularmente necesario un renovado empeño por parte de la Iglesia y de las familias cristianas para promover una verdadera «política familiar» y una genuina educación en todo lo que contribuya a fortalecer la familia. Se requiere urgentemente aunar esfuerzos y conjuntar e impulsar múltiples iniciativas aportando ideas, propuestas, instrumentos operativos al servicio de la promoción de la verdad y el bien de la familia y de la vida. En estos momentos es muy importante favorecer la difusión de la doctrina de la Iglesia sobre la familia de manera renovada y la responsabilidad social y política de las familias cristianas, promover asociaciones o fortalecer las existentes para el bien de la familia, para la defensa de la familia y de la vida. Es preciso defender y promover los derechos de la familia. Es preciso defender el derecho a la vida. Es necesario difundir la enseñanza de la verdad y grandeza de la sexualidad humana. Son necesarias muchas cosas, y a ellas apunta el magisterio de la Iglesia, y la reflexión sobre la familia llevada a cabo en el último Sínodo.

 

La Iglesia tiene una especial responsabilidad en esta gran urgencia de nuestro tiempo que es «salvar y fortalecer a la familia», para el bien y futuro del hombre y de la sociedad, potenciarla y alentarla, conforme a la verdad que la constituye, que es la inscrita por su Creador en su más profunda entraña. Hemos de constatar que hoy, en España, la familia padece graves males; no hay que ocultarlos si queremos curarlos; es lo que tratan de hacer la Iglesia con su magisterio: afrontar sin complejos sus causas y soluciones. Desde aquí pido a sacerdotes, padres, educadores, asociaciones que tienen que ver con la familia, a políticos, a comunicadores y periodistas, a educadores, y a quienes me quieran escuchar, que nos adentremos en la lectura fiel del magisterio de la Iglesia, y a que con lucidez, libertad y decisión lo apliquemos en toda su extensión y hondura. 

Mes de Noviembre de 2015

PAX NOBIS

Queridos cofrades: Que este mes de noviembre, en el que se celebrará la fiesta de Cristo Rey, nos sirva para conocerle mejor. Estoy seguro que en Nuestra Señora, la de los ojos misericordiosos, encontraremos la ayuda necesaria para conseguirlo. Amén.   

Las intenciones del Papa para el mes noviembre son las siguientes:

·         Universal: Diálogo, para que nos abramos al encuentro personal y al diálogo con todos, también con quienes piensan distinto de nosotros.

·         Misionera: Por la evangelización: Los pastores de la Iglesia: Para que los pastores de la Iglesia, con profundo amor a su rebaño, acompañen su camino y animen su esperanza.   

Festividades importantes:

1.- Todos los santos.

2.- Conmemoración de los Santos Difuntos.

21.- Presentación de la Virgen María.-

22.- Jesucristo, Rey del Universo del universo.- 

29.- Primer domingo de Adviento.

 

 

Oración por los difuntos, por Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara

La experiencia de la muerte de los amigos y familiares provoca siempre dolor y sufrimiento. A cada persona, la pérdida de un ser querido le trae a la mente los días pasados en su compañía, los sufrimientos compartidos, el cariño recibido y las alegrías vividas en común. Por ello, no deberíamos avergonzarnos nunca del dolor y de las lágrimas derramadas por nuestros difuntos. Son la mejor demostración del amor que les profesábamos y de la gratitud que les debemos.

Los grandes santos, como nosotros, experimentaron también el desgarro interior ante la muerte de los suyos. San Agustín nos dejó testimonio escrito del hondo dolor que le produjo la muerte de su querida madre. Dice el Santo: “Mientras le cerraba sus ojos, una inmensa tristeza se espesaba en mi corazón y se transformaba en un río de lágrimas. Pero, ¿qué era lo que me dolía tan intensamente, sino la reciente herida abierta por la ruptura repentina de nuestra convivencia diaria, tan agradable y tan querida?”.

Este testimonio de San Agustín nos ayuda a comprender que el profundo dolor por la separación de nuestros seres queridos nos afecta a todos. Ahora bien, tanto el Santo de Hipona como todos los cristianos, en virtud de nuestra fe en el Resucitado, podemos experimentar también la gran esperanza que se abre al ser humano con la muerte. En la vida y en la muerte, quienes creemos en Jesucristo, confiamos en el cumplimiento de aquellas palabras suyas: “El que cree en mí, aunque haya muerto vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre”.

George Weigel pone en evidencia la manipulación del texto final del Sínodo por parte de los kasperitas

George Weigel desenmascara en un artículo las falacias de los padres sinodales y los medios de comunicación que pretenden hacer creer al mundo que la Relatio Final del Sínodo general sobre la familia admite en casos concretos el acceso a la comunión de los divorciados vueltos a casar.

La Iglesia, acogiendo con fe la Palabra de Dios y meditando en la victoria de Jesucristo sobre el pecado y la muerte en virtud de su resurrección, además de profesar en el Credo su profunda convicción en la resurrección de los muertos y en la vida del mundo futuro, no cesa de pedir a Dios, en la celebración de la Eucaristía y en otras oraciones litúrgicas, que se acuerde de su hijos, muertos con la esperanza de la resurrección, y que los lleve a contemplar la luz de su rostro por toda la eternidad.

Pero, además de estas oraciones diarias por los difuntos, la Iglesia, a partir del siglo XI, estableció la conmemoración de todos los fieles difuntos, el día 2 de noviembre. Con esta celebración, la Iglesia no sólo pretende expresar la profunda comunión existente entre los fieles difuntos y los que aún quedamos en este mundo, sino que anima a todos sus hijos a orar al Padre celestial por el descanso eterno de quienes nos han precedido en la fe. La participación en la vida de Cristo, celebrada el día del bautismo, tiene que llegar a su plenitud después de la muerte. Esta convicción, rechazada por quienes se apoyan únicamente en las demostraciones científicas, tiene pleno sentido para quienes confesamos nuestra fe en Jesucristo resucitado.

Con la confianza en nuestra propia resurrección, cuando el Señor quiera llamarnos a su presencia, oremos confiadamente por nuestros familiares y amigos difuntos. Pidamos especialmente por quienes mueren a causa del odio y de la violencia, o no tienen a nadie que ore por ellos. Que el Señor les conceda a todos el descanso eterno y los reciba en la región de la luz y de la paz,  para que puedan contemplar cara a cara a su Salvador.

Con mi bendición, que el Señor acreciente nuestra fe en la vida eterna.
Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara

Notas:

A.     En el mes de octubre se ha celebrado en Roma el Sínodo sobre la familia (“La Relatio finalis” la podéis encontrar en internet en la dirección siguiente: http://www.infovaticana.com/2015/10/24/documento-final-del-sinodo-relatio-finalis/. No obstante el que tenga dificultades técnicas para dar con ella, que me la pida que se la proporcionaré). Pues ya se están haciendo (incluso por altas jerarquías de la Iglesia) comentarios e interpretaciones que se alejan no poco del texto aprobado. Hay que oír al grito del mundo, pero no para hacer lo que el mundo pide sino lo que pide el Señor. Si hay que predicar a Jesús crucificado, como nos decía San Pablo, pues se predica a Jesús crucificado aunque el mundo lo tome por locura o escándalo. El número no crea verdades, si ello fuera así dado que hay, a mi juicio,  más ladrones y corruptos que divorciados y vuelto a casar y homosexuales y lesbianas, habría que afirmar que los ladrones y corruptos deberían proponer que ellos podrían comulgar tranquilamente sin confesarse y sin propósito de la enmienda. ¡Viva la Pepa!

B.     La recta conciencia. Es necesario seguir lo que nos dicta nuestra conciencia. Pero para que esa conciencia nos obligue es necesario que no se trate de una conciencia formada de cualquier forma. La conciencia que obliga es la que de toda la vida se ha denominado “recta conciencia”. ¿Qué es la recta conciencia? La formada después de un profundo estudio, una petición de consejo a personas formadas, y un buen rato de oración. Si nos inclinamos por una determinada posición en base a la teoría del mal menor, tenemos que examinar previamente si ese mal menor es efectivamente un mal menor, o pueden existir otras alternativas menos malas. Y en cualquier caso mucha oración, pero mucha oración.

C.    El mundo (personas de la jerarquía eclesiástica incluidas) lleva mucho tiempo metiéndose con la Iglesia por el denominado caso “Galileo” (Eppur si muove (y sin embargo, se mueve). La Iglesia no debe meterse en cosas ajenas a la Iglesia (estoy totalmente de acuerdo). Pero aparte de que Galileo nunca, pero nunca dijo esa frase, fue examinado por causas no siempre relacionados sobre el movimiento de la tierra, la prueba está que ya algunos eclesiásticos con anterioridad a Galileo había afirmado que era la tierra la que se movía alrededor del Sol, y no les pasó nada. Según Gustavo Bueno La enemistad de la Iglesia contra Copérnico y Galileo no fue por geocentrismo, sino por el atomismo, que sí planteaba dificultades para explicar el dogma de la transustanciación”.  Pero es que resulta que la parte de la jerarquía eclesiástica que no deja de hablar de Galileo, se pasa el día hablando de cosas no le corresponde, ya que su misión, su única misión, es predicar el Evangelio (San Mateo 28, 16-20; San Marcos 16, 15-18), y la forma de actuar de conformidad con el mismo, todo lo demás se escapa de su jurisdicción.

D.    La jerarquía eclesiástica,  por mor de un proyecto de programa electoral del PSOE sobre la enseñanza de la religión,  ha vuelto a reafirmar la tradicional doctrina de la Iglesia sobre el derecho a enseñar. Y a ahora parece que se van a tomar medidas para que la enseñanza sea una enseñanza católica y no una tomadura de pelo. El Cardenal Cañizares ha propuesto un programa, que si se cumple, parece que va a enderezar las cosas. El propio papa Francisco, en carta  dirigida al presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza, monseñor César Franco, con motivo del XIII Congreso de Escuelas Católicas que se celebra desde este jueves en Madrid, ha animado este esfuerzo.

E.     El culto a las imágenes: La enseñanza de la Iglesia Católica afirma que el culto a las imágenes es un culto de veneración y no de adoración. Además es un culto relativo: el honor va a los seres representados en las imágenes, esculturas o pinturas. Por esta razón, están equivocados los que acusan a los católicos de ser idólatras. Los que contemplan las imágenes deben elevarse  a recordar y desear a quienes representan, y a besar con veneración no de latría, que solamente a la naturaleza divina se debe dar... el honor a las imágenes pasa a los que se representan. Así se refuerza la doctrina de nuestros santos Padres, la Tradición de la santa Católica Iglesia...» (II Concilio Ecuménico de Nicea: 24 de septiembre-23 de octubre del año 787). Como se ve, podemos tener imágenes de Cristo, la Virgen, los santos y los varones ilustres, es decir personajes que hicieron algo en favor de la humanidad por lo cual merecen el respeto de todos. Las tenemos para recordar a las personas que representan y manifestar hacia ellas nuestro cariño (= veneración). «El sagrado Concilio manda... que además las imágenes de Cristo, de la Virgen Madre de Dios y de los santos, se conserven principalmente en los templos y se les tribute el debido honor y veneración, no porque se crea que en ellas resida alguna divinidad o poder, por lo cual deba dárseles culto, o que a ellos haya que pedirles algo, como hacían antiguamente los paganos, que ponían su esperanza en los ídolos, sino porque el honor que a ellas se les rinda se refiere a las personas que ellas representan: de tal modo que a través de las imágenes que besamos, ante las cuales nos descubrimos la cabeza y nos inclinamos, es a Cristo a quien adoramos y a los santos, cuya representación tienen ellas, veneramos» (Concilio Ecuménico de Trento: 3 de diciembre de 1563).

Además las imágenes tienen una función catequética muy importante. Una imagen nos puede enseñar tanto o más que un escrito. Pero que quede claro que solo son imágenes y a lo que debemos prestar nuestra atención es a lo que representa. Debemos tener claro que la Virgen es siempre la Virgen María, que es conocida con muchas denominaciones, ya que a los fieles ver a la Virgen de una u otra forma le inspira más o menos devoción (hecho perfectamente legítimo). Con esto queda aclarada la doctrina Católica con relación al culto que se debe a las imágenes, que no es de adoración, sino de simple veneración o respeto, como se hace con la fotografía de la abuelita difunta, el monumento a un héroe, etc. En efecto, si rendimos homenaje a ciertos objetos que nos recuerdan a la Patria (la bandera), a un héroe (monumento a Emiliano Zapata) y a un ser querido (retrato o carta de la mamá difunta), ¿por qué no podemos hacerlo con todo lo que nos recuerda a Dios, a la Virgen, a los ángeles y los santos? Viendo estos objetos, nos acordamos de las personas que representan y tratamos de conformar nuestra conducta a sus enseñanzas y ejemplos. Además, es muy importante subrayar que cualquier acto de homenaje que se rinda a estos objetos, va a las personas representadas o simbolizadas en ellos (la cruz simboliza a Cristo que murió en ella). Claro que si alguien cree que alguna imagen o estatua tiene algún poder especial y le pide algún favor, se está portando mal. Una cosa es pedir a Dios delante de una imagen y otra cosa es pedir a la imagen.

F.     Si fijamos la atención en las preces que se efectúan después de la lectura del Evangelio, nos sorprenderá por la cantidad de cosas (alguna de ellas de lo más peregrino) para las que se pide la intervención del favor divino. ¿Pero alguno ha oído pedir, aunque sea una sola vez: Que los pecadores se arrepientan de sus pecados, se confiesen y reanuden su amistad con el Padre, proporcionando en el Cielo esa alegría de que se nos habla en el Evangelio?  ¡Se le recompensará con un Euro de oro!   

G.    Dialogar. Todo el mundo habla de la necesidad y de la bondad del dialogo. Magnifico, dialoguemos. Pero esta universalización del dialogo presenta, ad initio, una dificultad no pequeña. Para dialogar es imprescindible tener unos conocimientos mínimos para poderlo hacer. Cada una de las partes que interviene en el dialogo debe tener claro cuál es su posición y en que se fundamenta. Después de oír a los otros dialogantes debe saber qué cosas de lo dicho por ellos pueden ser aceptadas y cuales no, y razonar lo que dice. Es decir, para dialogar hay que estar formado. ¿Nuestros pastores nos ha preparado para este dialogo? ¿Nuestros pastores nos han proporcionado una formación seria para que el dialogo sea un dialogo eficaz, y no una conversación banal? ¿Enviarnos a un dialogo sin tener una preparación suficiente es un acto responsable? ¡Qué cada uno de los responsables se responda a si mismo, y que cada palo aguante a su vela¡

LA IGLESIA EN ESPAÑA Y EN EL MUNDO

En el mes de octubre toda la atención de la Iglesia ha estado fijada en el Sínodo, antes mencionado.

Su redacción final es la  antes mencionada.  No faltaran, como se hizo con el Concilio Vaticano II,  interpretaciones interesadas para hacerle decir lo que no dice. “Es OBLIGACIÓN” (ojo he dicho obligación) de los pastores (Papa, Cardenales, Arzobispos, Obispos, Presbíteros,  Diáconos,…) que su resoluciones lleguen sin tergiversaciones al pueblo llano, ya que, como dijo Paulo VI cuando declaró su Credo del Pueblo de Dios (¿quién ha oído a alguna autoridad eclesiástica hablar de él?) el pueblo llano tiene derecho a que se le enseñe la doctrina con sencillez y claridad. Y está claro que si el pueblo tiene ese derecho la otra parte tiene la obligación de enseñársela y dejarse de monsergas.

Cuando vemos la diligencia  y el amor con el que algunos Obispos se dirigen a sus feligreses (en España y en el mundo entero) y la apatía o desinterés de otros, nos entra una santa envidia y somos tentados a cambiar de diócesis.

 

MEDITACIÓN

En la revista MAGNIFICAT (cuya lectura os aconsejo) he encontrado, en la meditación de hoy, este maravilloso escrito que con su permiso implícito, os transcribo literalmente: Sor María de la Eucaristía quería encender las velas para una  procesión. No tenía cerillas, pero al ver la lamparilla que arde ante las reliquias, se acercó; pero, iay!, la encontró medio apagada, no quedaba más que un débil destello en la mecha carbonizada. Sin embargo, consiguió encender su vela, y, gracias a su vela, se fueron encendiendo todas las de la comunidad. Fue aquella lamparita medio apagada la que produjo aquellas hermosas llamas que, a su vez, hubieran podido producir infinidad de otras e incluso incendiar el universo. Sin embargo, la causa primera de ese incendio se debería siempre a aquella lamparita.

Lo mismo ocurre con la comunión de los santos. Muchas veces, sin que nosotros lo sepamos, las gracias y las luces que recibimos las debemos a un alma escondida, porque Dios quiere que los santos se comuniquen la gracia unos a otros por medio de la oración, para que en el cielo se amen con un gran amor, con un amor todavía mucho mayor que el amor de la familia, hasta el de la familia más ideal de la tierra. ¡Cuántas veces he pensado si no podría yo deber todas las gracias que he recibido a las oraciones de un alma que haya pedido por mí a Dios y a la que no conoceré más que en el cielo!

 

SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS.- Carmelita descalza; es doctora de la Iglesia (1873-1897).

Estamos, una vez más, en presencia del Cuerpo Místico de Cristo. En la multiplicación de los panes y de los peces. En la pobre que da lo poquísimo que tiene para vivir,…

En el ofertorio de la misa, en el cáliz junto al vino se pone una gota de agua. Esta gota de agua, que nos representa, junto al vino que representa, en cierto modo a Jesús, va a convertirse todo junto en la sangre de Jesucristo. Jesús que ha convertido el agua en vino, nos convierte en cuerpo suyo, para que de esta forma seamos aceptables al Padre. Jesucristo es la cabeza y nosotros el cuerpo de la Iglesia. Tenemos la obligación de rezar por los pecadores, nosotros incluidos en primer lugar, pues en virtud del Cuerpo Místico de Cristo, y por los sobrados méritos de Jesús, esos rezos se convierten en panes y peces infinitos, para alimento de los necesitados. Jesús quiere darnos infinidad de cosas buenas, pero quiere que se la pidamos, que se las pidamos reiteradamente y con fe. Es lo poco que nos pide (La mies es mucha, pedir al dueño de la mies…) procuremos no defraudarle.

  

 

POESÍA

 

PAN DE ÁNGELES


Comida celestial, pan cuyo gusto

es tan dulce, sabroso y tan suave,

que al bueno, humilde, santo, recto y justo,

a manjar celestial, como es, le sabe;

Justa condenación del hombre injusto

si come el pan de Dios se encierra y cabe;

el sumo Dios que en sí se da y oculta

diga el bien que de tanto bien resulta.

Pan de ángeles, Dios tan verdadero,

que, aunque se quiebra, se divide y parte,

está un inmenso Dios, trino y entero,

en cualquiera migaja y menor parte;

Agnus Dei, sincerísimo Cordero

que en pan al pecador gustas de darte;

pues eres todo Dios, el que es bastante,

de su deidad en sí cifrada cante.

Eres, pues, Dios, de tu deidad tan digno

que no hay justo ni santo entre los santos

que no se juzgue y tenga por indigno

de bocado que da regalos tantos;

eres Pan para el bueno, tan benigno

que de tribulaciones y de llantos

le produces y das gloriosos bienes,

y para con el malo los detienes.

Eres, pan celestial, lo figurado

de aquel maná sabroso del desierto;

Tú lo vivo y aquello lo pintado,

aquello la figura y tú lo cierto;

eres, pan, tan glorioso y endiosado

que a decir tus grandezas yo no acierto:

las angélicas lenguas lo prosigan,

que faltas quedarán aunque más digan.


Fray Luis de León

 

Os reitero que se admiten, mejor dicho se agradecerán infinitamente, toda clase de sude sugerencias y colaboraciones para tratar de que estas cartas nos sirvan para acrecentar nuestro amor a la Virgen María.

Un fuertísimo abrazo.

Sursum corda. Habemos ad Dominum.

 

Paco. 

Blue Flower